Contratos de alta dirección

Principio de Peter: “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia: La nata sube hasta cortarse” (Laurence J. Peter)

Los contratos de alta dirección son cada vez más utilizados por los políticos en las diferentes administraciones públicas. Son puestos directivos que se caracterizan por muy buenas remuneraciones y mejores indemnizaciones por despidos. La mayoría se contratan sin publicidad, concurrencia, mérito o capacidad. Al directivo se le exige docilidad ante el político de turno, pero en ningún caso responsabilidad, por muchas equivocaciones que cometa. Cuando es cesado se le busca otra salida laboral, y si es posible con más responsabilidad.

Muchos de estos directivos, que son ajenos a la Administración, vienen de empresas privadas y se les contrata para introducir procesos de privatizaciones en la Administración Pública. También estos puestos sirven, en la mayoría de los casos, para conseguir plazas fijas en la administración sin concurso-oposición.

El ámbito sanitario no es ajeno ello, en nuestra comunidad tenemos  ejemplos de todo tipo, desde directivos que han llegado sin experiencia y formación a la gestión y organización sanitaria hasta “expertos en gestión” encargados de desarrollar el programa electoral del partido de turno, que entran y salen de la administración como si fuera su cortijo particular. En éstos  contratos de libre designación impera la discrecionalidad política y se elaboran con los méritos del candidato y no con las necesidades del puesto que van a ocupar.

El Complejo Hospitalario de Salamanca ha sufrido demasiados cambios de gerentes (gobernando el mismo partido político) y estos vaivenes no han permito planificar una gestión responsable a medio y largo plazo. Cada equipo directivo impone sus objetivos y normas que normalmente están muy lejos de la realidad que viven los profesionales. También resulta  difícil confiar en la gestión de algunos directivos de nuestro Complejo Hospitalario, que ya han sido revotados de otros hospitales y que repiten los mismos vicios, usos y costumbres provocando malestar y desconfianza entre profesionales y usuarios como es el caso de la última Gerente.

Es evidente que hay un gran distanciamiento entre la dirección y la mayoría de profesionales. El ajuste de plantilla por debajo de los mínimos, a excepción de los cargos de dirección que se cubren al 100%, la falta de equilibrio en el reparto de recursos entre diferentes servicios, las constantes obras para redistribuir espacios a pesar de las limitaciones estructurales que tienen los edificios, los cambios de servicios y consultas sin contar con los profesionales,  la falta de control en las listas de espera, el cierre de camas y la inexistente coordinación entre la atención primaria y especializada, entre otros problemas, pone en tela de juicio la gestión de la actual dirección del Complejo Hospitalario. Pero no pasa nada, nadie asume responsabilidades, todo vale “se tira con pólvora ajena”.

Por cierto ¿por qué no se publican los nombramientos de los directivos del Complejo Asistencial de Salamanca en el BOCYL?

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