Construirse a sí mismos

Miguel Mayoral Guiu

Se me estropeó una persiana de una de las ventanas del tejado que protege mi despacho de trabajo. Vino el técnico, y allí los dos platicando mientras arreglaba la avería, me dijo: “Es un honor trabajar en casa de una persona culta”, viendo la cantidad de libros que adornan mis paredes, “ya no se ve”, haciendo referencia a su experiencia cotidiana de asaltar hogares, día tras día, para reparar ventanas.

Reflexionando después te dices a ti mismo: “En qué mundo vivimos”. En el que nos toca. Pero si uno tenía dudas, pues ahora un poco menos.

La persona que no lee, no es mejor que una persona analfabeta. Lee poco y serás como muchos, lee mucho y serás como pocos. Leer es vivir dos veces, pensar después es vivir tres. Las ideas se cargan cuando son pensadas. Comprender el mundo es estar a la altura del mundo.

Contaba mi abuela que iba un día Unamuno paseando por una calle estrechita que hay junto a la catedral. Por la acera también muy estrechita se encontró con un amigo suyo. Casi no cabían andando los dos por la acera. Viendo venir a otro de frente, el amigo le dijo: “Pues yo no me bajo para dejar pasar a ese imbécil”. Unamuno contestó: “Pues yo sí”. El imbécil, la ignorancia y la necedad cuanto antes se vaya de nuestro lado mejor.  Resumido en  castellano viejo: “No te arrimes nunca a un caballo por detrás, ni a una cabra por delante, ni a un necio o un tonto por ninguna parte”.

Así las cosas hay muchas actitudes que retratan nuestra forma de vivir. La mayoría de los hombres y las mujeres buscan una parte contraria con la que acostarse, y pocos son los caballeros y las damas que buscan una parte contraria con las que valga la pena despertarse, formar un futuro y una vida de convivencia. Se vive una vida de total desconocimiento de lo que es la propia vida y su sentido, en definitiva de lo que podemos ser capaces.

Vivimos en una época en que el mediocre critica aunque no comprende, envidia porque no se atreve, y reivindica aunque no lo merezca, mientras otros callan porque se ven incapaces.

Decía Platón: “Cuantas más ideas tengas en un segundo, más perfecta podrá llegar a ser tu vida. Si sólo has visto una manzana en tu vida y la tienes que dibujar, te costará mucho hacerla perfecta. Para ello tendrás que ver millones”.

La necesidad de contar es innata al ser humano, porque va unida a la necesidad de trascender la pequeñez de la vida misma. Sabido es que el principal reto al que se enfrenta un escritor, un pensador, es a transmitir y a  que lo lean, y que la crisis de lectores es un drama en esta sociedad. Porque leer no es leer un mensaje en una aplicación; leer va más allá. Quienes no leen, difícilmente pueden desarrollar un pensamiento propio, diferenciar la intoxicación de la realidad, y tener espíritu crítico, además de construirse a sí mismos.

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