Por qué va a ganar Hillary

A contracorriente

Una pareja de amigos norteamericanos, profundamente conservadores y que aborrecen desde hace veinte años a Bill y Hillary Clinton, se muestran desolados ante las próximas elecciones presidenciales: “¡Dios mío: —me dicen— estamos obligados a elegir entre una tramposa y un loco!”.

En consecuencia, por primera vez en su vida, dejarán de votar al candidato republicano y se quedarán en casa durante la jornada electoral.

No parecen que vayan a ser los únicos votantes de derechas que den la espalda a Donald Trump. No digamos ya de las mujeres, indignadas ante la repetida actitud misógina y machista del excéntrico millonario que actúa como un orate de manual. Y eso que a las mujeres norteamericanas no les motiva especialmente Hillary, quien reivindicaba su apellido de soltera, Rodham, cuando era la esposa del Presidente y que lo oculta ahora para beneficiarse del legado político de su marido.

O sea, que Hillary (Rodham) Clinton no es una candidata que entusiasme a los votantes, inquietos por turbios episodios de su reciente pasado como Secretaria de Estado, pero es que Donald Trump los aterra, dado su carácter errático, histriónico y vociferante.

Por eso, mis amigos, por muy conservadores que sean, no le van a votar, pero es que tampoco van a hacerlo importantes miembros del Partido Republicano, como el senador y ex candidato presidencial John McCain, o el gobernador de Utah, Gary Herbert. Hasta el líder republicano del Congreso, Paul Ryan, ha manifestado su desagrado y el propio compañero de ticket de Trump, Mike Pence, no ha ocultado su incomodidad.

Quien se está frotando las manos es otro político conservador, Teo Cruz, el senador tejano de origen cubano, derrotado en las primarias de su partido por Trump e íntimo enemigo suyo. Según sus cálculos, el triunfo de Hillary se da por descontado, pero también la fugacidad de su mandato, con lo que él aspira a ser el hombre que lleve a los republicanos a la presidencia del país dentro de cuatro años.

En cualquier caso, casi nadie duda que el camino de la candidata demócrata hacia la Casa Blanca va a ser un paseo. 

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