Paco Cañamero, recolector de vidas

TERRITORIO CIDIANO

Paco Cañamero -escritor, crítico taurino, reportero, amigo, etcétera- es mayormente un recolector de vidas, sobre todo de eso que en Salamanca algunos denominan ‘charros lígrimos’; un agricultor de biografías, en suma, que es el género literario que cultiva con más asiduidad últimamente.

Anoche asistimos a la presentación de su nuevo libro, Latidos del fútbol charro, que, como muy bien apuntó Vicente del Bosque, uno de los asistentes al acto, es un rimero de historias -medio centenar- sobre los principales personajes que han poblado el universo futbolístico salmantino, imantados directa o indirectamente por la extinta Unión Deportiva Salamanca, ay, que legó a la ciudad unos cuantos años gloriosos en Primera División.

Desde muy joven, Paco lleva en las venas la pasión de la escritura. Después de muchos años desarrollando variadas labores periodísticas en diversos medios de comunicación, su principal ocupación ahora son sus libros. Una dedicación que ejerce como un monje de la pluma en el retiro tranquilo de su pueblo, La Fuente de San Esteban, porfiado en dar forma a nuevas obras y en el miniado meticuloso de cada una. No hemos hecho el recuento exacto, pero deben de ser ya un par de docenas los títulos alumbrados por el veneno literario que anida en su espíritu.

Son libros que, como éste, le obligan a recorrer muchos kilómetros en busca del personaje, muchas horas de conversaciones y documentación a fin de trasladar al papel la existencia fidedigna de cada cual, muchas noches de soledad y férrea disciplina en la mesa de trabajo redactando y corrigiendo galeradas…

Mi verdad del toreo; Juan Mora, más que un torero; Santiago Martín el Viti, la leyenda; Alfonso Navalón: escribir y torear; Julio Robles, torero; El diablo blanco, sobre la figura de Ramón Calderón, o Vicente del Bosque, la serenidad, son solo unos cuantos ejemplos de esa implacable labor creadora que se ha impuesto Cañamero en los últimos años.

Aunque la temática es heterogénea, el denominador común de todos los libros es el estilo cercano y directo de Paco, que maneja con maestría el arte de regar de anécdotas cada relato. Lo apuntaba también anoche Del Bosque, cuando expresó su satisfacción por volver a saber de Rodilla gracias a este libro sobre futbolistas salmantinos.

José María Sánchez Rodilla, natural de Fuentes de Béjar, que llegó a ser un ídolo en El Español y que hoy es un prestigioso abogado en Barcelona. Hasta allí se fue Paco en su busca y la entrevista que iba a durar una hora durante el almuerzo, se extendió hasta la cena y se prolongó hasta altas horas de la noche.

Latidos del fútbol charro será a partir de ahora una obra imprescindible para conocer lo que ha sido el panorama futbolístico salmantino, nucleado en torno a la UDS, sí, pero que ha dado muchos nombres gloriosos al fútbol nacional e internacional. El propio Vicente del Bosque, con el que la Selección Española alcanzó por primera vez en su historia el título de campeona del mundo; Guti, que dio sus primeros pasos deportivos en la localidad salmantina de Larrodrigo antes de ser figura del Real Madrid; Rodilla o Jorge D’Alessandro, ayer presente también en el acto, colaborador del programa deportivo El Chiringuito, son solo algunos ejemplos.

Aunque Paco Cañamero es conocido sobre todo como crítico taurino, su corazón se divide a partes iguales entre la afición a los toros y al fútbol. Tras una serie de obras dedicadas a toreros, retoma ahora la trayectoria deportiva que comenzó con la primera biografía de Vicente del Bosque, su gran amigo. Ya veremos sobre qué versa la siguiente, que a buen seguro campanillea ya en su cabeza inquieta.

Investigador infatigable, curioso empedernido, viajero perseverante, escritor prolífico, Paco Cañamero ha conseguido ya por méritos propios un puesto señero en el parnaso literario salmantino y español.

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