De la sucesión en el PP de CyL

TERRITORIO CIDIANO

El incidente de tráfico de Rosa Valdeón y su renuncia a los cargos que ostentaba en la Junta han superado ya la fase del morbo y han dado paso a debates más profundos relativos a sus consecuencias políticas en Castilla y León.

El debate más cercano trata sobre la hipotética sucesión de Juan Vicente Herrera al frente del PP regional y el futuro candidato de este partido a presidir el gobierno de la comunidad autónoma. Este debate lo abrió el propio Herrera en su día cuando anunció que no deseaba concurrir a un cuarto mandato, al que luego sí optó a instancias del mismísimo Mariano Rajoy tras un almuerzo celebrado en Segovia.

En este momento la sucesión no es ya cuestión de voluntad o deseo personal, sino obligación, tras el acuerdo de gobierno suscrito entre PP y Ciudadanos que limita a ocho años los mandatos al frente del ejecutivo regional. Por tanto, la sucesión ahora es sí o sí.

Pero también se ha puesto ya sobre el tapete mediático otra cuestión: ¿Juan Vicente Herrera se marchará a casa dentro de algún tiempo y dará por concluida su vida política o, por el contrario, tratará de abrir una nueva etapa a nivel nacional?

Tanto una cosa como la otra no son más que meras especulaciones, pues, como venimos repitiendo desde hace meses, el incierto panorama político nacional impide que unos y otros puedan fijar claramente sus posiciones.

Todo dependerá del futuro político que aguarde a Mariano Rajoy en los próximos meses, si finalmente conseguirá o no formar gobierno, aunque sea de modo precario. Si mantiene en sus manos el gobierno de las Españas, seguirá teniendo el control del partido e imponiendo sus tesis; si no lo consigue, es muy probable que las facciones internas del PP se embarquen en una ‘guerra civil’, que se sustanciaría en un congreso nacional, para tratar de hacerse con el poder.

Pedro Sánchez ha jugado con esta baza desde el primer momento en su estrategia, sabedor de que apear del gobierno a Rajoy significará al mismo tiempo provocar un cataclismo en el seno del PP.

Las relaciones entre Juan Vicente Herrera y Rajoy se han ido deteriorando en los últimos años. En la Junta no se ha ocultado el malestar por el tratamiento que el gobierno nacional ha dado a ciertos problemas: la crisis de la minería, sistema de financiación autonómica… Desde la Junta se ha dicho de todo menos bonitos a ministros como Montoro o Soria. Y todavía colea en el aire aquella declaración de Herrera en la que pedía a Rajoy que se mirara al espejo para saber si era o no el candidato adecuado para aspirar a presidir el gobierno nacional.

La respuesta de Rajoy al polémico espejo de Herrera fue nombrar casi de inmediato como vicesecretario de organización del PP a nivel nacional, o sea, el tercero en la jerarquía, al zamorano Fernando Martínez-Maíllo, cabeza más visible del sector del PP de Castilla y León más opuesto al actual presidente de la Junta, al cual pertenece también el secretario regional del partido y alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco. Es decir, todo un guantazo en la cara de Herrera y la Junta.

Algún medio de comunicación nacional está sacando conclusiones a raíz de la presencia de Herrera y Cristina Cifuentes en la campaña electoral gallega en apoyo a Núñez Feijoo, un trío al que han apodado el ‘Eje del bien’ por la coincidencia de los tres en determinadas cuestiones de interés común para sus respectivas comunidades autónomas (financiación, unidad de España, infraestructuras…).

Prolongan dicha relación al plano político y la sitúan en el hipotético escenario de la sucesión a Mariano Rajoy. Dejan entrever, incluso, que es el propio Juan Vicente Herrera el promotor de dicho ‘lobby’ interno, que podría llevar a cualquiera de los tres o a todos ellos al primer plano de la política nacional española. En fin, ya se verá.

En cuanto a la sucesión en el PP de Castilla y León, repito, todo dependerá de lo que ocurra en Madrid. Si Rajoy sigue, lo tendrá más fácil el sector opuesto a Herrera, es decir, Martínez-Maíllo y Mañueco. No será Juan Vicente Herrera quien designe al sucesor, sino la dirección del partido en Madrid, tal como ya le advirtió Rajoy. En ese supuesto, quizás Martínez-Maíllo seguirá su camino ascendente en la política nacional y sería Fernández Mañueco el mejor situado para aspirar a la presidir el partido en Castilla y León y la Junta.

Por el contrario, si Rajoy cae, Juan Vicente Herrera mantendrá su autoridad y podrá designar un delfín igual que en su día hizo Juan José Lucas. A pesar de lo que se dice y escribe, nunca ha estado claro que Rosa Valdeón fuera la elegida. Siempre ha estado en el cartel también Antonio Silván, exconsejero de Fomento y Medio Ambiente y actual alcalde de León, y acaso en menor medida, aunque el mejor situado para propiciar un consenso entre las familias internas, el palentino Carlos Fernández Carriedo, que acaba de ser nombrado consejero de Empleo.

Conque, tienen mucho morbo las especulaciones, pero no queda otra que esperar para conocer el desenlace. Los resultados electorales de hoy en Galicia y País Vasco puede que despejen un poco el incierto horizonte. O puede que no, ay.

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