Rosa Valdeón se pone en manos de Herrera

TERRITORIO CIDIANO

Hemos seguido en directo, aunque desde la distancia, la rueda de prensa de Rosa Valdeón sobre el suceso de tráfico en el que se vio implicada el viernes por la tarde. Los periodistas, como es lógico, trataban de que informara de si va a dimitir o no. Ella no ha dicho nada al respecto escudándose en que tiene que hablar primero con el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, que es quien la ha nombrado.

A tenor de lo visto, quizás lo lógico hubiera sido que hubiera hablado primero con el presidente y que después hubiera ofrecido la rueda de prensa para dar a conocer lo que es en realidad la noticia de alcance: si dimitirá o no por lo sucedido.

Valdeón ha asumido su error por ponerse al volante cansada y con la mezcla explosiva del Alprazolam y dos cañas, y ha pedido perdón por ello. En cuanto a lo de circular a 170 kms. por hora, lo ha negado rotundamente.

Parece una mujer frágil, pero no lo es y ha aguantado el tirón con valentía. Producía cierta pena verla sola en la sala de prensa del gobierno regional dando su versión de lo sucedido, tratando de mantener la sonrisa y la pose, aunque con una gran aflicción interior que, a pesar de intentarlo, no conseguía ocultar. “Esta es la peor rueda de prensa que podía dar”, ha dicho con algún rictus de tristeza en los labios.

Sobre todo porque en este año como vicepresidenta de la Junta, y también en sus anteriores cargos políticos, ha venido enarbolando sin descanso la bandera de la ética como eje de la actividad política. La última vez, manifestando públicamente su desacuerdo con la propuesta de Rajoy para que el exministro Soria fuera vicepresidente ejecutivo del Banco Mundial. O sea, lo del alguacil alguacilado, ay.

Luego está el asunto del Alprazolam, que es un medicamento que, entre otras cosas, se prescribe para mitigar la ansiedad y facilitar el sueño. Ella, como médico, debería haber sabido bien que no puede mezclarse con alcohol porque potencia peligrosamente los efectos de éste.

No se entiende tampoco que no se percatara del golpe al camión. Cualquier roce de esas características, aunque sea a poca velocidad, que no era el caso, tiene que hacer un ruido de órdago. Y, además, parece que el camionero tocó el claxón y le dio ráfagas de luces.

Pero, inicialmente, habrá que creer su versión del Alprazolam, las dos cañas, las tres horas de sueño, el cansancio y el estrés al que está sometida. Desde luego, se trata de una mezcla letal que podría haberle costado la vida cuando volvía de Madrid de dejar a sus hijos en el aeropuerto de Barajas.

Aparte de los hechos en sí y del morbo que puedan producir, lo relevante son las consecuencias políticas que el caso puede acarrear, si dimite o no como vicepresidenta de la Junta, lo cual también afectaría, y mucho, al propio Juan Vicente Herrera, que ha sido su gran valedor. De hecho, Rosa Valdeón ha figurado siempre en las quinielas de los posibles sucesores de Juan Vicente Herrera.

De todos es sabido que en el PP de Castilla y León hay dos tendencias o sensibilidades, especialmente en lo relativo a la sucesión al frente del partido a nivel regional: una de ellas, la nucleada en torno al propio Juan Vicente Herrera, de la que Rosa Valdeón forma parte, y otra que tiene como referencia al actual vicesecretario nacional del PP, el zamorano Fernando Martínez-Maíllo.

Hechos como este son también munición para la oposición. De hecho, el secretario regional del PSOE, Luis Tudanca, ha esgrimido ya la dimisión como única salida de la vicepresidenta de la Junta.

Así las cosas, habrá que esperar a que se aclare lo sucedido. Herrera tiene la última la palabra y sospechamos que acaso trate de frenar la dimisión de Rosa Valdeón hasta que disponga de un perfil exacto de los hechos. La vicepresidenta anunció en la rueda de prensa que hoy mismo, después de entrevistarse con Herrera, dará a conocer si sigue en el cargo o si dimite. Aunque en sus palabras se intuía que esta última era la opción inevitable.

Claro que, en nuestra modesta opinión, sea cual sea el desenlace, las cosas no serán ya igual, y el desgraciado incidente de tráfico acarreará consecuencias políticas en el seno del PP a medio y largo plazo.

La pena canalla de los telediarios es implacable, y el incidente de Rosa Valdeón ha sido tema de portada hoy en todos los informativos nacionales del mediodía y en los grandes rotativos. Y dada la situación política, hay mucho cazador esperando a cobrarse esta pieza y con ella, si pueden también otras más grandes, ay.

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