La batalla de Salgadela y el Duero navegable

Figueira de Castelo Rodrigo, población portuguesa fronteriza con la provincia de Salamanca, recrea entre hoy y mañana la batalla de Salgadela con una espectacular representación que tratará de reflejar los dramáticos hechos acontecidos en aquel funesto 7 de julio de 1664.

Los portugueses habían saqueado la vecina localidad de Sobradillo, lo cual llevó a España a enviar un ejército de castigo para vengar estos hechos. Al frente de dicho ejército, de unos 3.500 hombres, iba el V Duque de Osuna, que debía de ser un lerdo de aúpa, como sucedía con tantos nobles de la época.

Los españoles atacaron la fortaleza de Castelo Rodrigo, defendida por unos 200 hombres, que resistieron las embestidas hasta que fueron auxiliados por otros varios miles de hombres enviados rápidamente por la Corona portuguesa.

La incompetencia del Duque de Osuna propició que en la batalla murieran más de 3.000 soldados españoles frente a las 200 bajas de los portugueses.
Se dice que el duque de Osuna huyó del escenario bélico disfrazado de monje. Luego sería juzgado en España por el desastre militar y por su manera singular de escapar del frente.

Esta gesta militar se conmemora entre hoy y mañana en Figueira de Castelo Rodrigo mediante una escenificación multitudinaria en la bella Aldeia histórica de Castelo Rodrigo.
Las celebraciones comenzaron anoche con una magnífica cena barroca en la fortaleza de Castelo Rodrigo a la que tuvimos el privilegio de asistir, cena organizada por la naviera Douro Azul, propietaria de los barcos fluviales que surcan el Duero desde Oporto hasta el muelle de Vega Terrón en Salamanca, España, barcos que transportan cada año a más de 100.000 turistas, la mayor parte ingleses y alemanes.

La cena, a base de platos típicos de la zona y regada con los excelentes vinos de Figueira de Castelo Rodrigo, blancos tintos y espumantes, a la que asistieron, entre otros, la secretaria de Estado de Turismo de Portugal, Ana Mendes Godinho, y el presidente de la Cámara Municipal de Figueira de Castelo Rodrigo, Paulo Langrouva, fue amenizada teatralmente con la presencia del rey portugués Alfonso VI, apodado el Victorioso por el triunfo de Salgadela, y del propio Duque de Osuna, todo ello acompañado por una orquesta de música barroca. Todo un espectáculo de sensaciones que culminó con una impresionante traca de fuegos artificiales.

A mayores, la belleza de estos parajes mediterráneos, de los que disfrutamos en está asentada mañana de verano mientras redactamos estas líneas al desgaire.

Los 100.000 turistas que suben desde Oporto en los barcos de Douro Azul, Como aquellos 100.000 hijos de San Luis, son trasladados en autobuses hasta Figueira, lo cual constituye otra victoria de esta población, en este caso no militar, sino económica. España todavía no ha sabido sacarle partido turístico al Duero navegable, de manera que los portugueses nos dieron una buena zurra en Salgadela en 1664 y nos la siguen dando ahora en materia turística con el aprovechamiento eficaz de la navegabilidad del Douro, ay.

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