El San Miguel de Peñaranda: la vidaaa locaaa

TERRITORIO CIDIANO

Llegamos del Nuevo Mundo con el efecto jet lag adosado mayormente al cerebro, todavía tardo como esas aves grandes que campean por los herbazales de la Armuña, comarca salmantina.

¿Qué ha sucedido durante estas dos últimas semanas en el territorio cidiano? I don’t know.

Y en esas tierras charras de pan llevar nos topamos en seguida con la realidad surrealista del San Miguel Arcángel de Peñaranda de Bracamonte, está bueno, que amenaza con convertirse en otro Ecce Homo de Borja a tenor de lo que están aventando el asunto los medios nacionales e internacionales.

Una lástima -o no, ya se verá- la pifia del artista, que debe de ser bien loco porque ha ‘restaurado’ a San Miguel con un cabello bruno de capa que causaría furor en cualquier pasarela de peluquería. Un San Miguel listo para salir de la ermita que lo acoge y echarse a la vidaaa locaaa, ay.

A Peñaranda le explotó el viejo polvorín allá por 1939, ¿no es cierto? Luego se le fueron al traste la industria de las zapatillas y el esplendor libresco de antaño auspiciado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Y ahora le florece esta chafarrinada de la talla barroca del patrón de la localidad. Conque, al menos le queda la alcaldesa, Carmen Ávila, que es mujer cercana e inteligente y muy querida en su pueblo a tenor de los resultados que obtuvo en las pasadas elecciones municipales. Hello, Carmen!

Nos enteramos por la prensa internacional, ¿no es cierto?, de que Josefa García Cirac, la consejera de Cultura y Turismo de la Junta, se ha quitado de un plumazo el marrón de decidir cada año -y siempre a última hora- la sede de Las Edades del Hombre adjudicando la exposición para los próximos tres años: Cuéllar 2017, Aguilar de Campoo 2018 y Lerma 2019.

La medida parece muy razonable, sin duda, pues de este modo cada localidad dispondrá de más tiempo para ir preparando su exposición. Hasta ahora, el ‘premio’ de Las Edades era conocido por la ciudad agraciada casi en el último minuto, lo cual no era de recibo.

Ya nos imaginamos el éxito que puede cosechar la edición que consiga exhibir el San Miguel Arcángel de Peñaranda recién restaurado a lo Borja.

El verano avanza y la actualidad se apaga lentamente. El interés se traslada a las playas y los pueblos. El mundo rural, deshabitado en invierno, multiplica su población por diez en estas fechas, con los consiguientes problemas para muchos ayuntamientos a la hora de prestar servicios básicos como el suministro de agua, la recogida de basuras, etc.

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y la consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, propugnan que se cambie el modelo de financiación autonómica. Sin embargo, vista la solidaridad que destila el mapa autonómico, no parece que el objetivo sea fácil. En el reparto de los dineros prima la población por encima de criterios como la dispersión geográfica, que es uno de los problemas más graves de nuestra comunidad a la hora de prestar los servicios públicos, ya que resultan mucho más caros que en otros lugares con población más concentrada.

Los calores del verano, digo, amodorran el espíritu e invitan a la vida contemplativa. Ese espíritu veraniego o así es el que percibimos en la cosa pública en el territorio cidiano. Lógico por otra parte hasta que no se despeje totalmente el incierto horizonte político nacional. No será fácil que Rajoy enhebre un gobierno estable, ay.

Conque, el sábado nos vemos en el festival Red Burros Fly-In de Mogadouro (Portugal), un espectáculo aéreo internacional de primer nivel a menos de dos horas de casi todas las capitales de provincia de Castilla y León.

¡Y sin efecto jet lag a pesar de la hora de diferencia!

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