Fijarse un rumbo

“A las barricadas”, gritaban hace tiempo los españoles cuando algo iba mal. Triste recuerdo que tampoco nos trajo nada bueno. No son buenos los extremismos pero a la desidia social que estamos asistiendo hoy tampoco. Si la sociedad no se fija un rumbo acabaremos agachados como los mahometanos pero en el mal sentido, un tanto escatológico, de la postura.

Las instituciones económicas europeas y mundiales siguen cumpliendo con su guión. Aunque algunos piensan en hacer el suyo, la mayoría se están vendiendo a los chinos, como van haciendo uno tras otro, que parece tienen el dinero: “Pan pa hoy y hambre pa mañana”. Las soluciones hacia adelante sin soltar lastre no son muy inteligentes porque al final hay que pagar en todos lados.

La bajada momentánea del petróleo nos está beneficiando a todos, a los de arriba y a los de abajo. Aunque la situación política global, con los conflictos de  Oriente medio, Africa Subsahariana, Asia, etc, hacen pensar que dentro de poco asistiremos a un torpedo más a la línea de flotación del consumo y las finanzas, y otro más para no salir de la crisis a nuestro país y para Europa en general, aunque sólo sea por cercanía.

El empleo no se va a recuperar porque no se crean empresas de más de un trabajador, las que deberían considerarse como verdaderas empresas, las que tienen plantilla, al contrario se destruyen o cierran. Hay un refrán salmantino que dice: “el poco ganado mal parece pero bien guarece”. Las empresas hoy en día están siguiendo esta máxima. Pocos empleados y si pueden que trabajen el doble cobrando lo mismo. Lo mismo en la administración.

Pienso como pensamos todos, los que pensamos, que nos estamos convirtiendo en “mirandas”. Mirandas de exposiciones gratuitas, mirandas de televisión, mirandas alejados de la barra del bar, mirandas de extensos paisajes, mirandas de interminables paseos por la calle, mirandas de escaparates, etc… En definitiva mirandas aunque para no dejar ni un día de asombrarnos.

Ante estas repetidas elecciones vemos se nos presenta un panorama de más de lo mismo, o puede  que con extremismos desconocidos. Las listas no han variado pues en ellas se sigue viendo gente desconocida de poca valía, demostrada o sin demostrar, de choriceo demostrado o a punto de demostrar, de comparsas de poca monta, o parados que piensan que la política les solucionará la vida. La gente de valía  huye de una carrera política cuyo destino es ir hacia abajo porque lo que va a heredar es polvo y con polvo poco se puede hacer. Máxime si contamos con una sociedad que es incapaz de tomar su puesto y aportar agua para que con ese polvo se pueda volver a hacer porcelana. Mientras otros siguen tomándose a chufla la democracia, y piensan en redactar constituciones soberanas, convocar elecciones, montar sus paripés,  para huir hacia adelante dejando atrás escándalos que también les acabarán atrapando.

No hay comentarios

Dejar respuesta