Travestismo político

Todos los políticos dicen haber entendido el mensaje de los electores -regeneración política, diálogo, austeridad, compromiso…- y todos ellos mienten al decirlo.

Sin embargo, con la modificación de su lenguaje, con el travestismo desfachatado de sus formas, intentan hacérnoslo creer. El partido de Pablo Iglesias, por ejemplo, que presentó un programa que dejaba el país patas arriba y que dedicó sus peores dicterios al PSOE, incluyendo lo de la “cal viva”, intenta ahora presentarse como un partido socialdemócrata y amable dama de compañía de Pedro Sánchez.

Éste, durísimo preconizador de practicar un cordón sanitario contra el PP y conocido por muchos como “míster no, no y no”, presume ahora de ser más dialogante que el mismísimo Platón.

Por su parte, el partido de Albert Rivera, que fue la muleta con la que el líder del PSOE intentó llegar al poder, se sacude los compromisos adquiridos con los socialistas y dice digo donde antes dijo Diego. También el PP de Rajoy, que ha protagonizado una legislatura plagada de tics autoritarios y decisiones políticas sin consenso alguno, habla ahora de coaliciones, entendimientos y acuerdos.

En su doble lenguaje, todos los partidos intentan convencernos de que quieren una campaña electoral más barata y ahorrarnos dinero a los españoles. Pero tampoco es verdad. Mientras unos plantean un buzoneo conjunto que les haría llegar adonde antes no lo conseguían, en detrimento de sus adversarios, éstos proponen a su vez una reducción proporcional de presupuesto que ahogue económicamente a sus oponentes.

Todo, pura fachada. Mero travestismo.

Como dice un experto en Derecho Político, “si los políticos dijesen la verdad a secas de lo que proponen y lo que pretenden, sólo convencerían a sus propios partidarios; mas para vencer precisan también seducir a quienes no piensan como ellos, de ahí la mentira como institucionalización de la actividad política”.

Pues eso.

No hay comentarios

Dejar respuesta