Tres minutos en Las Edades del Hombre de Toro

Imágenes en primicia de la magna exposición inaugurada por SM la Reina Doña Sofía

La visita a la magna exposición de Las Edades del Hombre en Toro, AQVA, inaugurada hoy por SM La Reina Doña Sofía, reúne en Toro 138 obras que abarcan desde el siglo IV a la actualidad con el agua como hilo conductor. En ella dialogan la fe y la cultura en el interior de dos joyas arquitectónicas de la ciudad toresana: la Colegiata de Santa María la Mayor y la iglesia del Santo Sepulcro.

Durante el recorrido, las paredes de agua guían al visitante en la interpretación del relato, envuelto además por bellísimo hilo musical compuesto por el toresano David Rivas, que evoca el agua. Los audiovisuales juegan un papel muy importante en el relato expositivo.

A continuación, les ofrecemos un resumen del contenido de cada uno de los capítulos y su significado:

Colegiata de Santa María la Mayor
Capítulo 1. Agua de vida. El agua es tratada desde la perspectiva natural y antropológica, como referencias en la mitología clásica y la filosofía, su servicio en la limpieza corporal, los recuros hidrológicos, la ingeniería hidráuica, los recipientes doméstricos de barrio y cristal para contenerla y beberla, los diversos estados físicos del elemento, el río Duero y sus paisajes.
Capítulo 2. Preparando caminos
Este segundo capítulo está dedicado al agua en la creación y en la historia de la salvación, desde los orígenes hasta la figura de Juan Bautista, el Precursor. Siguiendo cronológicamente los textos bíblicos, se van mostrando acontecimientos y personajes del Antiguo Testamento a través de los cuales Dios fue anunciando su voluntad salvífica y el significado de la gracia del bautismo.
Capítulo 3. Los cielos se abrieron
Toma protagonismo la excelsa figura de San Juan Bautista, de quien dijo Jesús: “En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista”. Con él se cierra el ciclo profético del Antiguo Testamento, actualizándolo, y se abren los tiempos mesiánicos, pues el Salvador estaba ya próximo.
Capítulo 4. Cristo, fuente de agua viva
Este capítulo, nuclear en el relato de la muestra, se dedica íntegramente a Cristo y su relación con el agua durante su vida terrena, pasando por su infancia, su ministerio público y su misterio pascual. En él se recogen la vocación de los primeros discípulos junto al Mar de Galilea, las Bodas de Caná, el encuentro con la samaritana en el pozo de Sicar, la curación de un enfermo en la piscina de Betesda, el lavadorio de los pies, el Calvario, etc. El costado abierto de Cristo crucificado, del que brotan sangre y agua, es el momento culminante del capítulo y de la muestra.
Iglesia del Santo Sepulcro
Capítulo 5. El bautismo que nos salva
Dedicado al sacramento del bautismo y a los objetos usados en su celebración litúrgica: la pila bautismal, los recipientes para contener el agua que se vierte sobre el bautizando, como jarros, cacitos y cochas, y las olieras o crismeras para ungir al catecúmeno con el óleo y el neófito con el santo crisma. También los objetos relacionados con el agua bendita: la pila, el acetre y el hisopo. Otros vinculados a la celebración eucarística: las vinajeras, la naveta, la sacara del lavabo y el aguamanil; finalmente, a libros litúrgicos y musicales con obras polifónicas relacionadas con el agua.
Capítulo 6. Renacidos por el agua y el espíritu
Recorrido por las obras arísticas que representan a los santos, hombres y mujeres que, nacidos de nuevo por el agua y el espíritu, han sido un fiel testimonio de su vinculación existencial a Cristo, a quien se unieron íntemamente por el sacramento del bautismo, y más concretamente aquellos santos cuya biografía o patronazgo están relacionados con el agua.
La muestra finaliza con la figura de Cristo resucitado. Él es quien bendice a los visitantes con su mano derecha, mientras deja ver la llaga gloriosa de su costado, de la que brotó sangre y agua. Y con ella ofrece su mensaje de despedida, el mismo que proclamó en Jerusalén el último día de la fiesta judía de las tiendas: “El que tenga sed, que venga a mí y beba el que cree en mí; como dice la Escritura: de su seno manarán ríos de agua viva” (Juan 7, 37-38).

 

No hay comentarios

Dejar respuesta