El sobrino de Montoro

TERRITORIO CIDIANO

El Grupo Parlamentario Socialista de las Cortes de Castilla y León sigue empecinado en la senda del radicalismo dialéctico durante los plenos que celebra la cámara legislativa autonómica. Al comienzo de la legislatura, los temores del PP los provocaban mayormente los diez procuradores que había obtenido Podemos de la nada. Gente joven, bregada en movilizaciones antisistema y escraches, de la que se temía que trasladara a los debates de las Cortes la misma filosofía guerrillera de la calle.

Hoy se ve que aquellos miedos iniciales resultaban infundados. El Grupo Parlamentario de Podemos en las Cortes cidianas, dentro de la línea crítica hacia el gobierno de Juan Vicente Herrera que le caracteriza, mantiene sin embargo unas formas institucionales impecables. Crítica sí, pero ajustada a la cortesía propia de cualquier parlamento.

Su líder regional, el leonés Pablo Fernández, persona muy próxima y de la máxima confianza de Pablo Iglesias, es sin duda el mejor ejemplo de esta actitud moderada en las formas que aplica el Grupo Parlamentario de Podemos.

Lo sorprendente es que el papel extremista que se esperaba de los muchachos de Iglesias y Errejón en el territorio cidiano lo ha asumido en realidad el Grupo Parlamentario Socialista. La vicepresidenta segunda de las Cortes, la zamorana Ana Sánchez, es el mejor ejemplo de este talante ‘checheno’ de los socialistas de Castilla y León. Su ejemplo lo han seguido en el pleno celebrado esta tarde sus compañeros Javier Izquierdo y José Ignacio Martín Benito, aunque es tónica habitual en todas las sesiones.

El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, juez de profesión, ha reprochado a los procuradores socialistas su falta de respeto al honor y a la presunción de inocencia que prevé nuestro estado de derecho por unas declaraciones sobre la denominada trama eólica y por las alusiones a la participación de un hermano de Juan Vicente Herrera en una empresa domiciliada en Panamá. “Si tienen pruebas de algún delito lo que deben hacer es presentar una denuncia en los tribunales”, les espetó con vehemencia.

Mucho más comedido es el talante del Grupo de Ciudadanos, cuyos cinco procuradores posibilitaron la investidura de Herrera pero, a pesar de ello, no escatiman críticas cuando llega la ocasión. O sea, la política del palo y la zanahoria que el PP preveía aplicarles es justamente la receta que ellos están suministrando al PP.

Algunos de los momentos más amenos del pleno los brindó el consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez, durante su intervención en el debate de una interpelación de los socialistas sobre la política general  de la Junta en materia de función pública. De Santiago es uno de los más hábiles oradores de la cámara, y lo demuestra en las pocas ocasiones en que está saliendo a la tribuna en esta legislatura. “Parece usted el sobrino de Montoro”, dijo al socialista Martín Benito por comparar lo que está haciendo el gobierno central en este mismo ámbito.

La consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, también tuvo algún pasaje bronco al calificar a los socialistas de “imprudentes, negativos y grises” ante la relación de causa y efecto que la procuradora soriana Virginia Bárcones estableció entre el cierre de Lauki, a pesar de sus buenos resultados, y la reforma laboral del PP.

Sesión plenaria la de esta tarde en ausencia del presidente de la Junta, que asiste en Bruselas al Comité de las Regiones. Una sesión en la que Rosa Valdeón, la vicepresidenta, se convirtió quizás  en referente silencioso. El líder del PSOE regional, Luis Tudanca, de brazos cruzados entre tanto, igual que el de Ciudadanos, Luis Fuentes. Ellos salen a la arena cuando torea Herrera, como si en lo político Valdeón sólo fuera esa muchachita dulce que ha venido de Zamora, ay.

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