La vara

El otro día, tras leer mi último artículo, mi amigo Javier me decía que le parecía muy triste, que no era bueno para mí aflorar sentimientos tan dolorosos, que tenía que redactar alegrías, presentar ilusiones. No le faltaba razón, tenemos que enfrentar el futuro con ilusión, alegría y demostrar que se pueden hacer las cosas de otra manera y, en eso, no puedo por menos que hacer mía la crítica, interiorizarla y crecer con lo aportado. Pero, dicho esto, no tengo más remedio, también, que disentir, pues el día a día de la gente, del común de los mortales, no es feliz, no es alegre, y los que tenemos un despacho que, gracias a Dios, funciona, no hacemos más que ver penas, ver sufrimientos, ver la carne viva de los que se acercan a nosotros en pos de un poco de árnica, de paz, de sosiego y, finalmente, de criterios profesionales que les sirvan para salir del problema.

De broma, pero de verdad, siempre digo que los abogados y los médicos somos personas poco deseables, pues a nosotros se acude con problemas, en busca de soluciones que no siempre son agradables, y menos fáciles de vivir, y que, ambos, tenemos una misión de sosiego, paz, anestesia previa a la intervención que es fundamental para el alma del cliente y para afrontar los problemas con el ánimo preciso.

Que la gente, los “perritos sin alma” lo pasamos mal, no es discutible; que los problemas se nos agolpan, no puede esconderse, es algo objetivo y que nuestros políticos, nuestros representantes, nuestros líderes son de cartón mierda, sí he dicho bien, de cartón mierda, pues desgraciadamente es una realidad demasiado palpable.

Se gastan nuestro dinero, te venden las autonomías que sólo sirven para trincar ellos, te venden la austeridad para salir de la crisis, pero ellos no se la aplican, te engañan, te mienten, te prometen y prometen hasta que metes el voto, para una vez metido, nada de lo prometido.  Se dedican a vender un trabajo en tu beneficio, pero los únicos que se “benefician” son ellos y cuando los ciudadanos indignados acuden, sin sentido, a los de Podemos, se encuentran con que son la misma basura infecta, que luchan por ellos hasta que llegan y tocan pelo, para una vez obtenido lo suyo, como el Abad, se acabó la sopa de cebolla para ellos, pero para ti, dos tazas. Y los otros, metiendo miedo; pero, si el miedo lo dais vosotros, panda de ganapanes con corbata o con coleta, que da igual que me da lo mismo.

Que hay que transmitir optimismo, pues sí, claro, porque realmente sí que podemos. Podemos recortar políticos, podemos acabar con los asesores de los asesores del asesor del primo del político, podemos aplicar la austeridad a la magra infecta que rodea la política, pues la política es una actividad digna y respetable que se ahoga entre la mala hierba que crece en su enrededor; pero, ojo, para ello los ciudadanos tenemos que aplicar la misma vara de medir a unos y otros, que si el Ministro Soria debía dimitir por haber tenido una cuenta fuera de España hace 14 años, antes de ser ministro, los de Podemos deben dimitir por haber trincado de Irán y Venezuela antes de ser de Podemos.

1 Comentario

  1. Mi estimado Enrique de Santiago. tus comentarios me inspiran estas palabras. El optimismo es una representación de la fuerza del carácter, de la calidad que define el ser persona, y en tu caso no puede ser más autentica o mejor. Creo que la única forma posible de ser optimistas para construir un futuro optimista, es afrontar y definir por su nombre las miserias que nos tocan vivir. No hacerlo nos aleja de la verdad, verdad que estamos obligados a reconocer, para solucionar aquello que en nuestra realidad, deprime; único camino para poder ser un optimista real, vivo, un optimista que quiere ser optimista porque confía en definir adecuadamente el problema para plantearle cara, y solucionarlo. Por eso estoy muy de acuerdo con tu disentir en este escrito, es de sentido común amigo. Como te conozco, y sin lugar a dudas desde el respeto y el aprecio que te tengo, no tengo dudas de que es un acto optimista decir lo que dices,:el plantear una realidad no es pesimista, es solo realidad.
    Tu comentario sobre médicos y abogado me trae viejos recuerdos, así sea en tono de broma. Recuerdo lo que me dijo un profesor amigo al otro lado del océano, cuando me gradué de abogado; y recordando no puedo más que evidenciar tu nivel de optimismo, es broma. Aquel profesor, que me conocía de la facultad de economía, no de derecho, me dijo: “Hoy te gradúas de abogado, pero no sabes lo que has hecho: “De ser economista, ergo, un profesional que explica hoy porque lo que predijo ayer no se cumple; no se te ha ocurrido nada mejor que cruzar un puente y hacerte abogado; `pues bien, en esta orilla del puente eres responsable de la administración de nuestras miserias, problemas, angustias y desacuerdos, y haz de hacerlo con sentido de justicia; (…) esto último, en esta realidad, suele matar el sentido del humor” .
    Quizás amigo, más que transmitir optimismo, quiero transmitir compromiso, (…) compromiso con el futuro de todos nosotros, y compromiso con el futuro de nuestros hijos. COMPROMISO con una responsabilidad ciudadana, compromiso con valorar y cuidar lo bueno logrado desde 1978, el compromiso de conocer nuestra realidad y comprometernos con escoger y propiciar el cambio adecuado para corregir errores y seguir mejorando con el ejercicio de la mejor de las armas, el voto. Hace falta compromiso a la hora de escoger.
    Mi querido amigo, no puedo estar más de acuerdo con tu apreciación sobre Podemos; (…) a PODEMOS, todos nosotros, por compromiso de futuro, debemos interesarnos por conocerlos para inmediatamente en un ejercicio de sentido común, apartarlo, rechazar su modelo social. Siempre que los oigo no puedo más que recordar aquella fantástica obra de teatro de Albert Camus: “El Estado de Sitio” publicada en un año tan particular para la conciencia de todos como 1948: me recuerdan el discurso de la Peste. Sabes mejor que la mayoría lo que para mí significa su relación con los sátrapas Venezolanos. Hijo de español, y español por derecho, pero sobre todo, español porque trabajo a diario por este país, MI PAÍS, donde quiero terminar mis días; no plantar cara a cualquier postulado que pretenda con base en una profunda crisis económica; cambiar los valores del pacto social que nos hemos dado, olvidando lo que significa los logros obtenidos; y relativizando derechos fundamentales; no debe más que cosechar rechazo. Ese es el compromiso que debemos ejerce votando y escogiendo, defender lo conseguido y proteger el futuro. Que piensen todos que significa relativizar el derecho de propiedad, hacer relativa esa tranquilidad de descansar al final del día bajo un techo que con esfuerzo haz comparado, y que producto de una falsa ideología deje ser totalmente tuyo, para que otros administren bajo un falso concepto de solidaridad tu esfuerzo y el de tu familia y te obliguen a recibir un extraño que no conoces por falsa solidaridad social, porque ninguno de ellos lo hacen. Sabes que digo esto habiendo vivido este escenario. Que significa la cogestión empresarial sino relativizar el esfuerzo patrimonial de una familia, en un país cuya fuente de PIB es 80% producto de la PYME; relativizar la propiedad privada de un actividad económica para volverla administrativamente inviable. no hay mejor protección al empleo que proteger al empleador. Todos los españoles deberíamos pensar que significa semejante propuesta para el principal problema según el barómetro del CIS de Marzo de 2016, El Paro; (…) acoso sin emprendedores o empresarios PYMES hay empleo???. Compromiso con lo que escogemos, porque escogemos el futuro.
    He visto a miembros fundadores de PODEMOS en Venezolana de Televisión (canal 8) defendiendo esta necesidad de relativizar la propiedad, como política pública.
    Hay que cambiar muchas cosas… sin lugar a dudas, pero hay que tener cuidado con el significado de la palabra cambio: modificar un estado por otro; la valoración y conveniencia de este concepto va a depender de cuál es ese otro estado, entendido así, cambio es un término administrable; ahora bien, cuando se lo entiende como modificar una cosa por la contraria, hay que plantearse que significa; aquí nace esta palabra que tanto he repetido, compromiso, compromiso, compromiso con lo bueno de los años vividos, con los logros desde 1978, con el pacto social que lo ha sostenido, y con la necesidad de cambiar lo errado. Rescatar lo hecho y cambiar los errores, si, si, si, cambiar lo bueno, para venezolanizar España, no, no no.

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