El ‘lobby’ del lobo

TERRITORIO CIDIANO

 

Los ganaderos del suroeste de la provincia de Salamanca están en pie de guerra por los ataques reiterados de lobos en las comarcas de Vitigudino y Ciudad Rodrigo. Varias decenas de terneros y ovejas han matado los lobos en este territorio en lo que va de año.

Pero los ganaderos consideran que el daño real es mucho mayor de lo que se declara: terneros y corderos que mueren en el campo sin que se tenga constancia de su muerte, el estrés que los ataques provocan en los rebaños de ovejas lecheras, lo cual se traduce en una sensible disminución de la producción lechera, etcétera.

Al parecer, son tres las manadas asentadas en esta amplia zona del suroeste salmantino, fronteriza con Portugal, con los pueblos de Bañobárez y Villarino de los Aires como epicentros. Manadas que en total pueden alcanzar la veintena de ejemplares, con el añadido de alguna loba preñada, lo cual hace presumir que los clanes sigan creciendo y, en consecuencia, que el problema se agrave.

Los ganaderos sospechan que los lobos están siendo alimentados por la mano del hombre con el ánimo de evitar los ataques a los animales domésticos. Sin embargo, la medida no está surtiendo al cien por cien el efecto deseado, pues algunos ejemplares ‘díscolos’, movidos por su instinto cazador, siguen hostigando a los ganados de ovejas y al vacuno.

La actuación de estos lobos de instintos cazadores más acentuados explica quizá la reciente autorización por parte de la Junta de Castilla y León del abatimiento de cuatro ejemplares, acaso precisamente los responsables de la mayor parte de los últimos ataques. Porque se sabe dónde se asientan los lobos y se conocen casi al minuto sus peripecias diarias.

¿Introducción de corzos?

Las gentes de los Arribes del Duero han observado además la presencia de corzos en la zona, una especie cinegética inexistente hasta ahora, lo cual, sumado a la abundancia de jabalíes, hace sospechar que se trate de una especie introducida artificialmente para alimentar a las manadas de lobos de un modo natural y reducir los ataques a los animales domésticos.

El problema del lobo es complejo y de difícil solución. Se enfrentan los intereses contrapuestos de los ganaderos, que abogan por la desaparición total de los lobos de estas zonas, y la presión de los grupos ecologistas y animalistas, cada vez más influyentes en el tejido social y con fuerza ante los organismos de la Unión Europea, de los que emanan las directivas sobre el tratamiento que ha de darse al lobo en el espacio comunitario.

Pancartas contra la presencia de lobos en Vilvestre (Salamanca)
Pancartas contra la presencia de lobos en Vilvestre (Salamanca)

Las administraciones públicas nacionales y autonómicas, en este caso la Junta de Castilla y León, mantienen una posición ambigua y apuestan por un equilibrio entre unos y otros, posición nada fácil y acaso poco efectiva.

La Directiva Hábitats de la Unión Europea establece que en la Península ibérica el lobo ibérico es una especie estrictamente protegida al sur del Río Duero, lo mismo que sucede en Portugal, con lo cual la capacidad de maniobra de las administraciones públicas autonómicas es reducida.

Ante esta estricta normativa comunitaria, algunas comunidades autónomas afectadas por el problema del lobo tratan de obviar el marco legal y autorizan cacerías bajo el argumento del control de manadas con carácter técnico o científico. El gobierno español ha pedido en reiteradas ocasiones que se suavice esa estricta normativa para que el lobo, en ciertos casos, pueda ser considerado especie cinegética.

Pretensión con escasas posibilidades de éxito. Porque el lobo ha dejado de tener las connotaciones negativas que tuvo antaño en el imaginario popular, que asociaba al cánido con la oscuridad, las tinieblas, la violencia, la ferocidad, etcétera.

En nuestros días, la sociedad ve al lobo con otros ojos, un animal injustamente perseguido hasta casi su extinción en muchas de las zonas que constituían antaño sus territorios tradicionales de caza.

Cada vez más amigos

El lobo tiene hoy cada vez más amigos, v.gr., ese ‘lobby’ del lobo que presiona con vehemencia e influye en las instituciones europeas para que defiendan la especie sin ambages. La defensa del lobo es bien vista hoy por la mayor parte de la sociedad, y eso pone en un brete a las autoridades nacionales y autonómicas, como en este caso.

Los ganaderos se quejan con razón por las muertes de sus animales domésticos, pero las administraciones públicas ni pueden ni quieren buscar remedio, pues cualquier medida que no pase por dejar vivir al lobo en su hábitat natural pondría en su contra a la opinión publica.

Conque el panorama se presenta oscuro como boca de lobo, ay.

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