La Junta mostrará todo el esplendor de la escultora Ana Jiménez

Se realizará durante este año y su extensa obra de más de 500 trabajos descansará en el Museo de Valladolid

Mar Sancho interviene ante Mª Pilar Lourdes Tejedor y José Rodríguez. (Foto: Europa Press).

La Consejería de Cultura organizará a lo largo del presente año una muestra de la escultora Ana Jiménez, fallecida en 2013 y cuyo legado, integrado por más de 500 obras de las que 300 son dibujos, descansará en el Museo de Valladolid, ubicado en el palacio de Fabio Nelli.

Así lo ha anunciado este martes la directora general de Políticas Culturales, Mar Sancho, quien ha acudido al Museo, acompañado por el secretario general de la Consejería, José Rodríguez, a la recepción de la Colección Ana Jiménez por parte del Museo de Valladolid, que lo custodiará pese a su escasez de espacio.

Es por ello que, dado que no hay posibilidad de mantener expuesta la colección de Jiménez, la Junta prepara una muestra para este año sobre la que aún se trabaja, según ha precisado Sancho.

En concreto el legado, donado por María Pilar Lourdes Tejedor Pascual, compañera de la artista, está conformado por 518 piezas, según lo ha precisado la directora del Museo, Eloísa Wattenberg, quien ha recordado que la imposibilidad de haber llevado a cabo la ampliación del Museo hace que no cuente con espacio para poder dedicarlo a la obra de la escultora, reconocida con el premio Castilla y León de las Artes 2004.

Hasta su llegada al Museo de Valladolid fruto del deseo de la artista de que su obra quedara depositada en un espacio museístico de la ciudad, la colección ha permanecido en una nave del hermano de María Pilar Lourdes Tejedor, a quien la Junta ha agradecido la donación, ya integrada en las nueve recibidas a lo largo 2016 por la Administración Autonómica, de las que tres son de patrimonio etnográfico, dos arqueológicas y cuatro de bellas artes.

Entre los años 2011 y 2015, según Mar Sancho, se han realizado 82 expedientes de donaciones, primero fomentados en el marco del Día del Donante y después enmarcadas en el Día Internacional de los Museos, razón por la que Rodríguez ha trasladado su agradecimiento a todos los donantes y especialmente a la compañera de Jiménez, de quien se conserva “toda una vida artística”.

Tras ensalzar el “enriquecimiento” que llevó a cabo del patrimonio de Castilla y León durante su vida, el secretario general de la Consejería ha explicado que pasó del realismo a “formas más arriesgadas” de las que  quedan ejemplos en la ciudad de Valladolid, donde anidan sus esculturas y se expande su crítica social sobre cuestiones como la violencia de género.

En concreto, su obra más famosa en Valladolid es ‘La bola del mundo’, que preside la Plaza de España. Confeccionó igualmente la Medalla para los Juegos Internacionales de Gimnasia Rítmica, celebrados en esta misma ciudad en 1985, y otra más para los concursos deportivos del año siguiente. También destacan el monumento ‘Candia’, para el Parque Ribera de Castilla, elaborado por encargo del Ayuntamiento en 1996, y el relieve de bronce conmemorativo del IV Centenario del Quijote, en la Casa de Cervantes, en 2005.

Ana Jiménez

Aunque nacida en La Coruña, Ana Jiménez (1926-2013) se instaló definitivamente en Valladolid a los nueve años. En 1950 ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de la capital vallisoletana con objeto de aprender la técnica del dibujo, que hasta ese momento practicaba de forma intuitiva, lo que le permitió recibir las enseñanzas de José Luis Medina y Antonio Vaquero.

Antes de graduarse, Ana Jiménez realizó obras como ‘Retrato de María Carmen’ (1953), ‘Mujer sobre la hierba’ (1955) y ‘Calcetando’ (1955).

Se despidió de la Escuela con la consecución, en 1956, del Premio de Escultura ‘Martí Monsó’ por la totalidad de la obra realizada y al año siguiente consiguió el Premio ‘Fernández Araoz’ de escultura por un retrato de ‘Pili’ en terracota, así como la Medalla Nacional de la exposición de Bellas Artes de Madrid, por su obra ‘Niña’.

Muy influida por el escultor Cristino Mallo, desde 1960 se dedicó de manera intensiva a la restauración de obras artísticas, principalmente escultóricas, elaboró piezas para comercios vallisoletanos, cumplió encargos diversos y en 1962 llevó a cabo una exposición de tablas religiosas en el palacio vallisoletano de Santa Cruz. Ese mismo año realiza un busto de Isabel la Católica para los carlistas, quienes se lo ofrecieron como regalo a Carlos Hugo e Irene.

Tras conseguir en 1963 el Primer Premio de Pintura del Ministerio de Información y Turismo con una tabla sobre tema navideño, en 1964 se incorporó a la Escuela de Artes y Oficios de Valladolid como profesora de modelado, donde permaneció durante 25 años, hasta su jubilación. También cultivó la tarea docente y formativa en el Instituto Zorrilla y en la antigua Escuela Normal de Maestros de Valladolid.

Reconocimientos

En el año 1964 se hizo con el Premio Nacional de Escultura con el relieve ‘Composición o Maternidad’ y al año siguiente fue galardonada en el concurso ‘Nueva Navidad’, celebrado en el Ayuntamiento, por un relieve policromado con el tema del Belén. En 1966 confeccionó el relieve del monumento de Benlliure de los Zapadores de Alcántara, entregado al entonces Príncipe Juan Carlos, a su paso por la Academia de Caballería de Valladolid.

Suyo es igualmente el ‘Monumento al V Centenario del Matrimonio de los Reyes Católicos’, de 1969; la escultura de ‘Juana la Loca’, de 1981, expuesta en Tordesillas, y otra de ‘Mariana Pineda’ de 1981. Desde mediados de los años 60 participó en numerosos proyectos, fue requerida por organismos oficiales y figura como miembro de diversos jurados.

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