De incompatibilidades, limitaciones y respeto

Posiblemente uno de los términos más escuchados y leídos, también más exigidos por los ciudadanos en los últimos tiempos, es el término regeneración. Se da la circunstancia de que hay una coincidencia entre todos los partidos políticos en dar respuesta a esta demanda, que es inaplazable. En este contexto, son muchas las propuestas y no pocas las ocurrencias. El conjunto de medidas es amplio y los ámbitos de actuación también lo son.

Recientemente en las Cortes de Castilla y León, hemos asistido  a un debate parcial que afectaba sobre todo a las incompatibilidades y que se centró en la compatibilidad de ser alcalde de un municipio de más de 20.000 habitantes y parlamentario, así como la limitación de mandatos. Lógicamente algunos lo personalizaron en los alcaldes de León y Salamanca (incluso pretendían aplicar con carácter retroactivo  e inmediato una norma ni siquiera aprobada)

Quiero dejar claro que por muchas razones, entre otras de dedicación y también de respuesta en el momento actual, comparto que de futuro y una vez regulado, así debe ser. Está comprometido por el Presidente, y así será. Próximas reformas legislativas, en nuestro ámbito competencial lo recogerán. Lo que no me resisto, como hice en el Pleno, es a alguna consideración y a invitar a alguna reflexión.

Los alcaldes, (no solamente de Salamanca y León) del Grupo  Parlamentario Popular en las Cortes de Castilla y León, han tenido el respaldo mayoritario de sus vecinos  a la alcaldía y también en la lista a las Cortes de Castilla y León. Todos.

Un buen número de parlamentarios del Grupo Parlamentario Socialista (también de Segovia) han perdido reiteradamente en su aspiración a la alcaldía de sus municipios cuando lo han intentado (sus vecinos son quiénes mejor les conocen) y en las elecciones a las Cortes de  Castilla y León han perdido todos.

Siendo partidario de la limitación de mandatos en algunos casos, (lo he ejercido voluntariamente a la alcaldía) y de la incompatibilidad indicada, me pregunto: ¿quién debe estar en las Cortes, quien tiene el respaldo de sus vecinos al Ayuntamiento y a las Cortes o quienes son rechazados en sus aspiraciones a las alcaldías, o lo son sistemáticamente cada vez que se presentan a unas elecciones autonómicas o generales?

¿Deben permanecer acomodados en sus escaños los que siempre pierden?
¿Alguien se acuerda del candidato demócrata o republicano en USA cuando pierde?
Sin duda hay que seguir avanzando en incompatibilidades de cargos, pero parece sensato que también reflexionemos sobre si deben permanecer en sus escaños aquellos que han sido rechazados (algunos una y otra vez) por los votantes. Eso también debería ser en mi opinión un mandato inequívoco de “incompatibilidad” y de “respeto” a la decisión de los ciudadanos. ¿Sería también eso regeneración?. Si le añadimos aquello de que gobierne quien gane y dejamos de hacer interpretaciones interesadas, tampoco estaría mal. Lo cierto es que unas nuevas elecciones no es lo mejor, pero en la actual situación y una vez que todo el mundo ha descubierto sus cartas y su verdadera cara (y que cara la de algunos) yo haría elecciones… y sin campaña… aunque asumo que es políticamente incorrecto decir esto.

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