Juan Vicente Herrera está de aniversario

Cumple quince años desde que tomó el relevo de Juan José Lucas al frente del Ejecutivo Autonómico

Juan Vicente Herrera.
Juan Vicente Herrera durante una comparecencia en el pleno de las Cortes.

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, tiene varias fechas del año guardadas en su memoria política y una de ellas es el 27 de febrero de 2001, cuando hace quince años el PP anunció que él era el relevo de Juan José Lucas al frente del Ejecutivo autonómico.

Herrera estaba viendo en un cine de Burgos “El silencio de los corderos” cuando le llamaron de urgencia porque parecía que Lucas iba a abandonar la presidencia del Gobierno autonómico.

El político soriano dejaba el cargo para convertirse en ministro de la Presidencia en el Gobierno de España dirigido por el también expresidente de la Junta de Castilla y León José María Aznar y Herrera pasaba de ser el portavoz del Grupo Popular en el Parlamento autonómico a iniciar una etapa que quizás nunca pensó fuera a durar hasta tres lustros.

Herrera acaba de cumplir sesenta años, por lo que estos quince años equivalen a un cuarto de su vida, y tras un año como el 2015 en el que amagó con dejar paso a otro candidato para concurrir a las últimas elecciones autonómicas, ha afrontado el actual 2016 con la voluntad de aislar su gestión al frente de la Junta, con deberes tasados para el semestre, del revuelto panorama nacional, en el que lo fía todo a la propuesta de su líder, Mariano Rajoy.

Fue precisamente el presidente de su partido quien le convenció finalmente para que repitiera como candidato a revalidar la Presidencia de la Junta de Castilla y León, dadas las dificultades electorales con las que concurría el PP por las medidas tomadas para afrontar la crisis económica.

En mayo de 2015 rozó la mayoría absoluta al conseguir el PP 42 procuradores, justo la mitad de los 84 que había en juego, lo que le enfrascó en una reflexión personal sobre si debía o no continuar. Pasado el tiempo, parece que tenía clara su continuidad, pero que quería cerrar previamente una serie de acuerdos que le permitieran afrontar la legislatura con un mínimo de gobernabilidad garantizado.

Fue entonces, tras firmar un acuerdo con Ciudadanos, cuando anunció su disposición a afrontar la investidura y comprometerse a cuatro años de gestión al frente de la Junta de Castilla y León, entre nuevas especulaciones sobre si mantendrá en pie lo que ha defendido siempre, que es que no dejará el cargo a mitad de legislatura.

“No tengo mayor aspiración que Castilla y León”, ha repetido en varias ocasiones durante los últimos años, cada vez que se abría la veda de los ‘dimes y diretes’ sobre un potencial Ministerio para Herrera.

Tras su designación directa por parte de Juan José Lucas y José María Aznar, el propio Herrera ha asumido que su partido está más cerca de la renovación generacional y que este proceso se iniciará en el próximo Congreso Autonómico del PP, sin fecha aún, con fórmulas de elección más abiertas y participativas.

Lo que no está claro es si esta cita congresual va a ser el momento en el que Herrera deje el control del partido, si aprovechará ese movimiento para algo más y si se implicará directamente en el proceso de elección de su relevo, aunque ya ha avisado en alguna ocasión que su idea es influir “lo menos posible” en el proceso.

Quince años de diálogo social como principal aportación, quince años de conversión del sistema de cajas de ahorros de la Comunidad, con la espina clavada de no haber desarrollado el “músculo financiero” del que tanto habló, quince años de insuficiencias presupuestarias, quince años de unanimidad dentro de su partido, ocho años de gestionar bonanza y siete de gestionar crisis.

Tras esta fecha, en la que la película de Leonardo Di Caprio “El Renacido” ha tomado el relevo en las carteleras a “El silencio de los corderos” de hace quince años, Herrera tiene marcadas en el calendario otras como el 15 de marzo, cuando fue investido presidente, y el 19 de marzo, cuando juró por primera vez su cargo.

Precisamente en su primera intervención tras tomar posesión se comprometió a impulsar el desarrollo autonómico que preveía el Estatuto de Autonomía y a dinamizar el Parlamento autonómico con un “diálogo permanente”. Como si no hubieran pasado quince años…

 

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