Antonio Silván: del Ritz al cielo

TERRITORIO CIDIANO

El alcalde de León, Antonio Silván, se presentó hoy en el hotel Ritz de Madrid para hablar de su libro, o sea, el proyecto de convertir León capital en ‘ciudad inteligente’ con el horizonte del año 2021. Pero las afirmaciones previas de Juan Vicente Herrera movieron el foco mediático hacia la tan cacareada sucesión en el PP de Castilla y León y en la Junta, que fue la comidilla posterior.

“Yo soy partidario de Antonio Silván“, soltó el presidente de la Junta en la presentación del ponente ante una nutrida y selecta concurrencia, sobre todo de leoneses, claro, tanto afincados en la provincia leonesa como en Madrid (50.000 leoneses, según se dijo en el desayuno del Ritz, residen en la capital de España), ante empresarios regionales y nacionales de primer nivel y ante una representación política de primera división asimismo, con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y la ministra de Fomento, Ana Pastor, encabezando el elenco de políticos populares.

También había representantes del PSOE, entre ellos el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, que es adversario político de Silván y, sin embargo, amigo.

El runrún de Silván como uno de los probables candidatos a suceder a Herrera en la presidencia del PP de Castilla y León venía escuchándose desde hace meses en distintos foros, pero sólo como una especulación entre tantas. Según una bella y refinada teoría de estrategia política, el nombre de Rosa Valdeón, actual vicepresidenta de la Junta, habría sido acaso sólo un señuelo, una liebre para que corrieran tras ella los alocados podencos de la prensa, mientras se mandaba a provincias a Antonio Silván para mantener su figura a salvo de la artillería mediática y política.

Claro que hablar de sucesiones en estos tiempos de tribulación son ganas de perder el tiempo. La política nacional marcará, sin duda, lo que suceda en la periferia. Si las elecciones generales le hubieran ido mejor a Rajoy, tal vez ese sucesor en las tierras cidianas hubiera sido el zamorano Fernando Martínez-Maíllo, que forma parte desde hace unos meses de la guardia pretoriana del presidente del PP. Pero si el dúo dinámico Sánchez-Rivera consigue finalmente formar gobierno y mandan a Rajoy a galeras, las expectativas de Martínez-Maíllo tal vez decaigan. En fin.

Luego está esta nueva sensibilidad asamblearia que impregna actualmente la sociedad española y que agita con vehemencia C’s, la de elegir a los candidatos mediante primarias y no mediante el sistema digital arriba-abajo que se ha estilado hasta ahora en todos los partidos políticos desde la Transición. Conque, cuando llegue el momento iremos viendo.

Antonio Silván reúne, desde luego, cualidades para suceder a Herrera. Lo demostró como consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León y lo está repitiendo ahora como alcalde de la capital leonesa. En los pocos meses en los que lleva al frente del Consistorio leonés, gobernando además con una mayoría simple, ha conseguido sacar adelante los presupuestos y definir el modelo de ciudad que sueña para los próximos años, que es esa ‘ciudad inteligente’ en la que quiere que se convierta León de aquí a 2021 y que era el verdadero objeto de su conferencia en el Ritz.

Muy cerca del Ritz, Pedro Sánchez y Albert Rivera escenificaban su acuerdo de gobierno. Una alianza a la que todavía no le salen las cuentas para elegir a un presidente para las Españas. Aunque no se descartan pactos ocultos con otras fuerzas, abstenciones o así, que finalmente les permitan alcanzar ese objetivo que la calculadora todavía no nos permite vislumbrar al resto. Y si Sánchez y Rivera forman sociedad, ¿qué pasará en las autonomías y ayuntamientos donde el PP gobierna con la aquiescencia de C’s?

Conque, la abigarrada y florida concurrencia y los efusivos elogios del coñón de Juan Vicente alertaron a la traílla de podencos y la pusieron en danza. Así, el bueno de Silván asistió al Ritz a hablar de su libro, o sea, el proyecto León XXI-21, y, tal vez a su pesar, salió candidato a sucesor como por arte de magia, ay.

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