El Estatuto de una Comunidad artificial

25 de Febrero: Día del Estatuto de Castilla y León / Artículo de Opinión de Luis Mariano Santos, procurador de UPL en las Cortes de Castilla y León.

Parece ligarse siempre a los cumpleaños la celebración de un hecho gozoso, en éste caso concreto, ese pasar de los años del Estatuto de Castilla y León. Y digo que parece, porque ese estado dichoso, no lo es universal ni por supuesto unánime, es más bien el sentir placentero de aquellos que renunciaron a su identidad por ayudar a florecer una Comunidad Autónoma que surge “ de la moderna unión de los territorios históricos …de León y Castilla”, como atestigua el propio preámbulo del Estatuto.

Y éste orden que refiere el propio texto, en el que León ocupa lugar anteponiendo posición a Castilla, será en ese lento discurrir de los tiempos, la única concesión identitaria, e incluso económica-social, concedida a los que partían formando parte del Reino de León, hasta el punto de que algunos de los inductores de ésta “amalgama de provincias” han reconocido, tras el paso de los años, el error que supuso la unificación de las mismas.

Establecido el posicionamiento, hablar del Estatuto de una Comunidad artificial, resulta tan difícil como sentir apasionamiento por una fiesta de escasa tradición, o cuanto menos de escaso significado para una parte importante de la misma, por mucho que alguien se empeñe en insuflar dinero y más dinero a fundaciones dedicadas al adoctrinamiento.
Ahora, en éstos nuevos tiempos en los que la pluralidad política y las diferentes posiciones ideológicas han establecido un abanico de partidos amplio, más allá del bipartidismo y alejados de rodillos absolutistas, se abren otros escenarios donde se escuchan voces y frases que no son nuevas pero que a algunos, al pronunciarse por neófitos, les parecen insólitas.

Regeneración democrática, derecho a decidir, consenso social…, por supuesto que son afirmaciones que ya se planteaban por aquellos partidos que llevamos más tiempo en el “arco” pero que ahora vuelven con más fuerza en la boca de los nuevos, abordando problemáticas y situaciones que algunos consideraban cerradas y que ahora, con más fuerza que nunca, eliminan líneas rojas y lo sustancian todo a la voluntad popular, como siempre debió ser.

Nuevos tiempos, donde se plantean límites temporales en el desempeño de la política, donde todos complacidos nos mostramos inmisericordes con la corrupción, donde peleamos por ser más social que el contrario, donde hablamos de desarrollo rural como si hubiéramos inventado la pólvora, etc. , en definitiva nuevos partidos, nuevos tiempos y nuevas estrategias, quizás y sólo quizás, ahora que todo es posible sería el momento de debates antiguos con nuevas propuestas que respeten la voluntad de la gente, como siempre debió ser.

Y es que “ surfeando “ en la ola de la política nacional, esas negociaciones y esos posibles consensos, donde la izquierda y la derecha se funden sin apasionamiento ideológico traerán nuevos vientos que han de eliminar cualquier escenario cerrado y que derribarán “emburriando” (que diríamos los leoneses) marcos impuestos, sustituyéndolos por otros negociados, como siempre debió ser.

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