Se termina la resignación en nuestra tierra

25 de Febrero: Día del Estatuto de Castilla y León / Artículo de Opinión de Pablo Fernández, portavoz del Grupo de Podemos en las Cortes de Castilla y León

Las personas, los castellanos y leoneses, lo primero. Esta es la máxima que ha presidido, y lo seguirá haciendo, las líneas de actuación de nuestro Grupo Parlamentario desde nuestra entrada en las Cortes.

Estamos convencidos de que otra forma de entender y hacer política, distinta a la que hasta el momento ha venido presidiendo la actividad pública, no solamente es posible sino necesaria. Por ello trabajamos con denuedo en aras de situar a los castellanos y leoneses en el centro de todas las políticas que se desarrollen en nuestra Comunidad y de acercar de una vez por todas el parlamento autonómico a la ciudadanía.

La política, con mayúsculas, es algo tangible que hemos de hacer entre todos y en cada uno de los ámbitos en los que nos desenvolvemos. No solamente en las Cortes, sino en las calles y plazas de pueblos y ciudades. En nuestra vida cotidiana.

Los desafíos son múltiples y a ellos dedicamos nuestro esfuerzo. En nuestra Comunidad, al día de hoy, entendemos que la despoblación ocupa un destacado primer puesto como resultado de la aplicación de una serie de medidas incorrectas que han agravado lo que era ya un problema antiguo.

Porque nuestra tierra se desangra, perdemos jóvenes, nos quedamos sin futuro ante la frialdad e inoperancia de unas políticas que no han sido capaces de frenar el éxodo masivo de población. Políticas que han fracasado en el intento de proveer de oportunidades laborales a nuestros jóvenes para que puedan desarrollar en Castilla y León un proyecto seguro y amable de futuro.

En este contexto, la creación de empleo de calidad es otro de los retos que hemos de superar. Para ello, se hace necesario acometer la redefinición sin paliativos de nuestro modelo productivo sobre la base de la incuestionable realidad del presente que vivimos, apostando por la I+D+I como eje vertebrador de tan ingente tarea. El futuro exige la aplicación de nuevas tecnologías que en la Comunidad tienen un desarrollo incipiente.

Por otra parte, en un medio físico como el nuestro debemos considerar el mundo rural como factor estratégico para Castilla y León. Es cierto que se enfrenta a la despoblación, la dispersión y el envejecimiento como principales escollos para un desarrollo futuro. Pero es que hablamos de un ámbito que supone el 97 % de nuestro territorio y que atesora no sólo un potencial productivo per se, sino también un gran patrimonio natural, cultural e histórico-artístico, que no podemos desdeñar ni obviar su potenciación si queremos un desarrollo económico y social equilibrado para nuestra autonomía.

La agricultura y ganadería suponen el 7 % de nuestro PIB, pero necesitan avanzar en su modernización y diversificación, así como que apostemos de forma más decidida por su vertiente productiva ecológica y por preservar, proteger y asegurar la agricultura de montaña, porque, junto con la debida explotación de los recursos naturales turísticos, es el único medio que permitirá fijar definitivamente poblaciones con perspectivas de futuro.

En este medio natural y en este orden de cosas, el 51 % de nuestro territorio es forestal y conforma otro sector estratégico que debe ser potenciado y no sólo explotado como hasta ahora. Una apuesta por su vertiente más ecológica, paisajística y recreativa fomentaría colateralmente otros subsectores asociados al monte y hasta ahora parcialmente menospreciados. De esta forma, la puesta en valor de este medio, con el pago de las externalidades que produce como sumidero de CO2, junto con el patrimonio cultural y el sector turístico, pueden conformar una importante fuente de ingresos complementarios que faciliten la permanencia y desarrollo económico en el mundo rural.

Otra de nuestras prioridades ineludibles es el blindaje y la defensa a ultranza de los servicios públicos – educación, sanidad y servicios sociales de calidad – para hacer posible la igualdad de oportunidades de todos los castellanos y leoneses, con independencia del lugar donde residan y de su capacidad económica. Pretendemos que el derecho a una vivienda digna, incluidos los suministros de gas y electricidad para las personas y familias más vulnerables, esté reconocido en el marco legal y tenga su cabida en nuestro Estatuto de Autonomía, cuya reforma va a producirse en esta legislatura y al que dedicaremos todo nuestro esfuerzo.

Como colofón de las líneas de nuestro ideario no olvidamos la necesaria regeneración democrática que pasa por variar LA DINÁMICA CERRADA DE LAS INSTITUCIONES; por dotarnos de instrumentos públicos con paredes de cristal que estén a la altura de las demandas y anhelos de la gente, que sean verdaderamente eficaces en la adopción de medidas para la resolución inmediata de los problemas que afectan a los más necesitados de ayuda.

La nueva composición del hemiciclo refleja el deseo de cambio de la ciudadanía. Denota que se termina la resignación en nuestra tierra. Que es la hora de que entre todos y todas, con sentido común, audacia, generosidad y esfuerzo, con tesón y valentía, construyamos un futuro ilusionante para Castilla y León.

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