Familiares de la fallecida tras el parto recurren la denuncia archivada

Los hechos ocurrieron en julio de 2015

Hospital Río Hortega de Valladolid.

La familia de la mujer que falleció el pasado mes de julio tras dar a luz va a continuar con su lucha para que se reconozca una negligencia médica en este caso. Los Servicios Jurídicos de la Asociación de ‘El Defensor del Paciente en Castilla y León’ denunciaron el 21 de julio de 2015, en nombre de la familia, el fallecimiento de una joven en el Hospital Rio Hortega de Valladolid, horas después de dar a luz por una hemorragia. Ahora, el Juzgado de Instrucción ha dictado sobreseimiento de la denuncia presentada por negligencia, pero la familia de la fallecida lo ha recurrido.

La familia de la fallecida contactó con el Letrado de la Asociación, Santiago Diez, pocas horas después de ser informados de la muerte de la joven para denunciar unos hechos tan graves e incomprensibles. La denuncia se fundamentó en un posible homicidio por imprudencia profesional.

La mujer de 34 años de edad, ingresó el día 20 de julio a las 15.30 horas para inducción al parto de forma programada en el Hospital Río Hortega de Valladolid. La paciente ya había acudido previamente a las 8.30 horas, hora en que estaba citada, pero fue remitida a su domicilio “por falta de camas”, mandándola volver a las 15.30 horas.

Todo transcurrió con normalidad hasta las 20:00 horas, cuando en la Sala de dilatación la parturienta comenzó a sangrar y a sufrir mareos. Las matronas que le asisten en ningún momento se plantearon llamar al ginecólogo para exploración de la paciente, a pesar de los continuos requerimientos de la pareja de la mujer, presente en la sala y testigo de la discusión que mantenían las matronas entre ellas por la falta de control de la hemorragia incesante. No obstante, en ningún momento se avisó al ginecólogo de guardia y la hemorragia continuó sin control ninguno llegando la parturienta a perder el conocimiento con una bajada de tensión severa en la que se temió no sólo por su vida, sino también por la del bebé.

Después de este episodio se le administró anestesia epidural, quedando la paciente adormilada y sin que se le realizaran más controles de tensión hasta el alumbramiento.

A la 1.30 horas de la madrugada del día 21 de julio nace el bebé y se inicia episiotomía por parte de la ginecóloga en prácticas, que aprecia que la mujer sangra abundantemente y está sufriendo desvanecimientos, pero aun así decide no llamar al ginecólogo de guardia porque la matrona que la asiste le resta importancia y la persuade de que no lo haga y “que siga cosiendo los puntos que no pasa nada grave”.

La necesaria actuación urgente ante una hemorragia que hay que suplir rápidamente mediante transfusión sanguínea se demora porque la ginecóloga en prácticas que la atiende no es capaz de llamar a la ginecóloga responsable, dejándose influenciar por personal menos cualificado que le decía que era normal que sangrara después de un parto largo, aunque el sangrado era abundante y con bajada de tensión profunda, por lo que se perdió un tiempo valiosísimo hasta que llegó el ginecólogo de urgencias, pasando casi dos horas antes de comenzar con la transfusión que tiene lugar a las 3:30 horas, lo que hace un total de siete horas y media de sangrado continuado.

Las órdenes médicas correspondientes a la urgencia del caso se dan tarde y apresuradamente, dando lugar al trágico desenlace. Sobre las 5.00 horas avisan a la familia del fallecimiento de la mujer.

Inexplicablemente, y a pesar de los problemas habidos durante el parto y la solicitud de autopsia judicial solicitada por la familia y acordada por el Juzgado de Guardia, el Hospital procedió a la destrucción de la placenta, aduciendo que “es lo habitual cuando hay un parto sin incidencias reseñables”.

Analizado el caso por el Médico Forense, éste concluye que el fallecimiento se debió a una hemorragia por embolia de líquido amniótico, complicación súbita e impredecible. Ante estas conclusiones, el Juzgado de instrucción acuerda el archivo de la causa.

Sin embargo, quedan sin aclarar múltiples cuestiones, según exponen desde el Defensor del Paciente en un comunicado: “¿Recibió la paciente una adecuada asistencia durante las horas previas, cuando comenzaron a producirse las hemorragias? ¿Se actuó correctamente durante todo este tiempo? ¿Por qué no se avisó en esos momentos a un ginecólogo que atendiera la situación? ¿Se tomaron las medidas oportunas: control de la hemorragia, corrección de las alteraciones de coagulación? De haber adoptado todas estas medidas en tiempo, ¿se podía haber evitado la progresión del cuadro hasta sus fatales consecuencias?”.

Por todas estas dudas, no aclaradas por el médico Forense, el Letrado de la familia ha recurrido el archivo, con el fin de continuar las actuaciones hasta poder aclarar éstas y otras dudas sobre la asistencia dispensada a la fallecida.

Carmen Flores, presidenta de ‘El Defensor del Paciente’ indica que: “Parece mentira que en pleno siglo XXI pasen estas cosas. ¿Dónde estaba el médico? ¿Por qué nadie le avisó? Con independencia de que pudo ser una complicación imprevisible, hay que tener en cuenta que la parturienta llevaba sangrando desde hacía horas, y no recibió la asistencia de ningún médico, sino cuando ya fue demasiado tarde”.

El que debía ser el recuerdo más feliz de esta joven pareja, se convirtió en una auténtica tragedia. Hasta la fecha, nadie del Hospital se ha puesto en contacto con la familia de la fallecida para darles una explicación a lo sucedido.

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