Quieren darnos de todo con nuestro dinero

Leopold von Ranke ya se atrevió a definir y hacer referencia a la corrupción que también se daba en su tiempo. “No es la ceguera, no es el desconocimiento lo que corrompe a las personas y a los Estados. No se les oculta, durante excesivo tiempo, hacia dónde les conducirá el camino emprendido. Pero en ellos existe un instinto, favorecido por la propia naturaleza y fortalecido por la costumbre, al cual no pueden resistirse y que, una y otra vez, los empuja hacia adelante mientras reste en ellos algo de fuerza. Divino es sólo aquel que sabe vencerse a sí mismo. La mayoría ve la ruina ante sus propios ojos, pero se precipita en ella”.

Las palabras de Ranke dan mucho que pensar. ¿Por qué se precipita los todavía no corruptos en la corrupción? Algunos buscan la respuesta en la falta de educación o cultura, cosas muy diferentes. Pero la respuesta quizás esté en la falta de valores de la mayoría de la sociedad. El todo vale de las últimas décadas y el que todo se puede comprar con dinero, además del que venga detrás que arrée; o incluso la afirmación que ha sentado cátedra de que el dinero público no es de nadie.

Son tiempos en España en la que campa la peor de las tiranías que es la ejercida a la sombra de las leyes y con apariencia de justicia. Ejemplos claro son los intentos de secesionismos y la corrupción de cualquier color, además de la demagogia de tal o cual salvador de la patria, a los que estamos asistiendo y escuchando pasivamente.

Un español nunca es un español cualquiera eso debería tenerlo claro, clarito, cualquiera que se dedique a la política o a cualquier oficio de cara al público. El español que puedas tener enfrente siempre sabe más que tú, y en ocasiones hasta es cierto. Porque si algo nos define es nuestra capacidad para encontrar soluciones creativas a cualquier tipo de problema, e incluso soluciones para evitarlos. Por eso cuando alguno se atreve a lanzar un mensaje debe pensar que el auditorio está escuchando en su cabeza el contramensaje: “el yo más”, “tú eres tonto”, o el “te crees que soy tonto”.

Algunos se están partiendo la crisma para demostrar al auditorio que son listos, y que van a saber conformar un gobierno, y aun diría más un gabinete, aun cuando el auditorio sabe el final de la función que será una nueva catástrofe y una convocatoria de nuevas elecciones. Como diríamos en Castilla: “todos prometen darnos de todo a todos, pero con nuestro dinero; nos tratan como tontos”.

Si partimos de la premisa cristiana de que Dios me ha traído aquí, y que soy cristiano, podemos pensar que el mejor líder moral es uno que sea invisible. Al que no se puede tener envidia, el peor de los males que se da en la piel de toro. De todas maneras el carácter es más importante que la educación o la cultura, aunque se complementan; pues es sabido que la gente educada y sofisticada prefiere no correr riesgos. Aunque la fe puede ayudar a alguien que tenga una educación elevada a asumir grandes riesgo.

Los grandes logros del imperio español se consiguieron por hombres que tenían fe. No sólo por el conocido afán de mayor honra y gloria; sin fe no se habrían logrado tantas de las mayores gestas de la humanidad que se hicieron en nombre de España.

Ser de izquierdas es como ser de derechas, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil…, como dijo un sabio muy conocido. Si hoy se califica como revolucionario y moderno lo que mucho tiempo atrás el buen gusto hubiera considerado acertadamente como absurdo o ridículo; podemos preguntarnos o reflexionar a partir de aquí, si queremos reescribir un poco nuestra historia, sobre:¿qué nos pasa a los españoles?, y si ¿deberíamos volver a tener fe, al menos, en nosotros mismos?

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