Emotiva y sentida Ronda Lírico Pasional “Luis Pastrana”

El mantenedor fue Héctor Luis Suárez, en el 25 aniversario de la Cofradía del Santo Cristo del Desenclavo

El mantenedor. rodeado de cofrades y público en general/ NAEL BLANCO

En la noche del Miércoles Santo la Cofradía del Santo Cristo del Desenclavo un año más llevó a efecto su Ronda Lírico Pasional “Luis Pastrana Giménez”. En esta edición, coincidente con el veinticinco aniversario de la cofradía, el mantenedor ha sido el profesor e investigador de la tradición  Héctor-Luis Suárez Pérez, conocido leonés, “papón” y persona muy vinculada al Barrio de Santa Marina, en cuya parroquia se ubica esta cofradía.

Su peculiar intervención, de modo premeditado, se arropó por una auténtica exaltación del paisaje sonoro de la más ancestral Semana Santa leonesa en su dimensión teatral y dramática. Todo tipo de anécdotas sobre la Semana Santa y el barrio fueron arropadas por los silencios medidos, rotos por pequeños toques instrumentales de todo tipo y los cantos populares que consiguieron que los asistentes sacasen del ámbito de la “habitual realidad invisible” poniendo en valor todo ese entorno sonoro, siempre presente e imprescindible para la propia existencia de la Semana Santa y su recuerdo como experiencia personal, desde la memoria.

Con este marco y a través de un recoleto paseo nocturno Héctor-Luis desarrolló una evocación de la Semana Santa leonesa a modo de filandón, “contando” todo tipo de aspectos. Eso sí, siempre en relación al espacio del añejo, muy ilustre y Real Barrio leonés de Santa Marina por el que discurrió el ameno paseo. El rotundo son de las rondas intervinientes, de las matracas en las “tinieblas”, de los hermanos del Desenclavo así como en especial de la singular severidad ancestral de la participación de las voces masculinas del grupo de “misereres” de San Justo de la Vega, vinculados a la decimonónica Cofradía de la Santa Cruz y N.P. Jesús Nazareno de esa localidad, sorprendieron gratamente a los asistentes durante todo el recorrido comentado por el barrio en una peculiar, silente y sonora, edición de este evento, muy concurrida hasta el final con “bébora” o brindis propio de la costumbre más leonesa y todo incluida.

 

 

 

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