Presentado el proyecto cultural de restauración de San Isidoro

La ampliación, que tendrá un coste total de 4,8 millones de euros, multiplica por tres el espacio expositivo del museo, recuperando elementos arquitectónicos de gran valor y dotando al espacio de un ambicioso proyecto museográfico

La consejera, Josefa García Cirac, el alcalde de León, Antonio Silván, el obispo de León, Julián López, y el director general de la Fundación Montemadrid, José Guirao, durante la presentación

La Colegiata de San Isidoro es una de las joyas arquitectónicas españolas, y contiene además importantes tesoros medievales tesoros medievales, que se encuentran entre los más importantes de Europa, con piezas como el cáliz de doña Urraca o las pinturas románicas del Panteón de los Reyes. El Museo de San Isidoro ha tenido además un gran crecimiento desde su inauguración a finales de los 50, recibiendo más de 100.000 visitantes en los últimos años, a pesar de que las condiciones de acceso, seguridad, conservación, tránsito de personas y de comunicación a nuevos públicos no son idóneas. Por ello, el Cabildo de la Colegiata, junto a la Fundación Montemadrid y la Junta de Castilla y León han acordado el proyecto de ampliación y reforma que soluciona muchos de los déficits que ahora tiene San Isidoro, añadiendo mejoras para convertirlo en un referente dentro de los museos de su tipo.

Este proyecto nacía en 2010, y tras una compleja fase de estudio, surgieron los dos proyectos que ahora se presentan. Por un lado la restauración de la llamada Cámara de doña Sancha y el claustro, compleja intervención promovida por la Junta de Castilla y León, y por otro lado el proyecto básico de museografía, del que se encarga la Fundación Montemadrid. El presupuesto conjunto de ambas intervenciones asciende a 4,8 millones de euros, de los que la Junta aporta 2,3 millones de euros, la Fundación Montemadrid 2 millones de euros, y el Cabildo 500.000 euros. Se ha señalado un plazo de alrededor de tres años para finalizar los trabajos, por lo que entre 2018 y 2019 se podrá disfrutar del nuevo espacio reformado, aunque las obras previstas no harán que el Museo cierre sus puertas.

Pintura mural en la Cámara de doña Sancha

La primera de las actuaciones que se van a acometer, de la que se encarga la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta, es la restauración de las pinturas de la Cámara de doña Sancha, con la reintegración de la pintura mural del siglo XVI y el traslado de la portada. Se trata de uno de los espacios de mayor interés, tanto arquitectónico como simbólico, de todo el complejo isidoriano, sobre el que se llevó a cabo una remodelación a mediados del siglo pasado que afectó de manera radical a esta estancia. Según criterios de restauración de la época, se realizó el arranque de la mayor parte de las pinturas murales. En una innovadora operación técnica se va a proceder a reintegrar estas pinturas, hasta ahora conservadas en la Capilla de La Magdalena de esta Basílica.

Con esta actuación se pretende restaurar y recolocar en sus respectivas ubicaciones los fragmentos de pintura mural que fueron levantados, así como la restauración de las escenas que aún se conservan en los testeros. Todo ello con el fin de lograr una lectura coherente de conjunto, como sala pintada y decorada, en el que se integren todas las aportaciones conservadas correspondientes al momento estético ligado a lo que fue Sala Capitular, que se mantuvo hasta principios del siglo XX.

La reconfiguración original de la Cámara de doña Sancha conlleva otra operación de traslado y recuperación de la monumental portada renacentista que comunicaba con la biblioteca con la que contaba esta Cámara, y que actualmente se encuentra reubicada en una zona adyacente y solo con función ornamental.

Además, para algunas de las capas históricas de pintura que aún permanecen en la Cámara, se plantea un tratamiento especial, que va a permitir simultanear la conservación y contemplación de distintas fases pictóricas.

Restauración del claustro y consolidación del Panteón Real

Asimismo, en fases sucesivas, el proyecto prevé la restauración del claustro, donde se acometerá la consolidación y protección de algunos elementos arquitectónicos del primer cuerpo, cornisas, balcones y otros. También se acometerá la restauración y consolidación de las pinturas murales del Panteón Real que lo requieren -ya fueron restauradas hace décadas-, y se llevará a cabo un tratamiento y protección de las zonas inferiores y sepulturas.

Los mejores expertos en el Plan Museográfico

El proyecto básico de museografía presentado por la Fundación Montemadrid nace de una serie de necesidades -problemas de accesibilidad, seguridad, conservación preventiva o estacionalidad, entre otras- detectadas en los estudios realizados sobre el actual museo. De cara a buscar soluciones para déficits tan complejos en un espacio protegido, se ha contado con algunos de los más importantes expertos en el ámbito de la museografía, como es el caso de Juan Pablo Rodríguez Frade, premio Nacional de Restauración y autor, entre otros, de las actuaciones en el Museo de la Alhambra o del recientemente inaugurado Museo Arqueológico Nacional. También, en el ámbito de la investigación y el conocimiento, se ha contado con Isidro Bango, catedrático de Historia del Arte Antiguo y Medieval de la Universidad Autónoma de Madrid; y en el ámbito de la gestión del Patrimonio, se cuenta con la Fundación Montemadrid, promotora de numerosos proyectos de conservación monumental como la catedral de Sevilla, o el Monasterio de Yuste.

El nuevo proyecto, que amplía el espacio expositivo de 1.200 m2 a 3.200 m2, se configura como un museo de arte sacro y de la historia de la Colegiata y de las mentalidades que la han conformado a lo largo de los siglos. Podrán visitarse nuevos espacios como la escalera renacentista, el adarve de la muralla o las galerías altas del claustro procesional, además de piezas de incalculable valor no expuestas actualmente como el Pendón de San Isidoro o el ajuar funerario de la infanta doña María. Este plan museográfico se incluye dentro de un plan museológico más complejo que contempla aspectos como seguridad, investigación, gestión económica, comunicación y difusión.

Los criterios museográficos generales que se han aplicado en dicho plan se basan en las siguientes premisas: racionalidad en el diseño del museo en atención a su naturaleza y a las posibilidades económicas de la Colegiata; máximo respeto a las fábricas históricas del edificio, cumpliendo con la normativa de accesibilidad, evacuación y seguridad; especial atención a las medidas de conservación preventiva de las piezas y la arquitectura, y por último, la elección de un lenguaje museográfico formalmente austero.

La nueva visita a San Isidoro

De acuerdo con esta reordenación de toda la Colegiata, el museo se extenderá por el claustro procesional en planta baja y alta, modificándose así sustancialmente el itinerario de la visita.

Actualmente el acceso al museo se hace por una modesta puerta, de escasa visibilidad desde la plaza de San Isidoro. Esta circunstancia provoca que, tal y como se constata en los estudios de público realizados, muchas personas que entran en la Basílica crean haber visto ya la Colegiata sin percatarse de la entrada al museo. Se modifica por ello el acceso actual, recuperando una puerta antigua que existía en el muro meridional a la derecha del actual acceso. Esta puerta, que será más espaciosa y visible, permite duplicar la superficie destinada a acogida, donde se ubicará la zona de venta de entradas, la tienda y otros servicios, como taquillas, un espacio de atención a grupos o un audiovisual introductorio.

El visitante adquirirá su billete en la zona de acogida y, tras ver el audiovisual introductorio, subirá por un nuevo núcleo de comunicación vertical a la primera planta, donde empezará la visita en la nueva estancia que resultará y en la que, junto a la sala de la torre, se verán las dos primeras secciones temáticas del museo: el Tesoro Sagrado, por un lado, y la Biblioteca, por otro. Estas dos secciones se ubicarán respectivamente en el nuevo espacio que se crea por un lado, y en la biblioteca renacentista y la llamada cámara de doña Sancha por el otro. Todas estas estancias, más el coro alto, estarán ahora a nivel.

A continuación el visitante saldrá al claustro alto, desde donde, además de visitar sus salas, podrá acceder al adarve de la muralla de origen romano que se incorporará a la visita. La bajada al claustro bajo se hará por la escalera prioral, magnífica obra de arquitectura renacentista, que como otras partes del edificio no forma parte actualmente de la visita al museo. Una vez en la planta baja, el público visitará todas las dependencias del claustro: cocina, refectorio, cilla y capillas.

Tras contemplarlas, el visitante disfrutará de la visita al Panteón dentro de una amplia sección temática del museo denominada “el cementerio Real de San Isidoro”. Tras visitarlo se sale del museo hacia el espacio de acogida, que estará a nivel, por una puerta recuperada en la llamada Capilla de los Arcos. De este modo, la última imagen que quedará en la retina del visitante será la del Panteón, al contrario de lo que sucede ahora.

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