La Diócesis homenajea a 18 sacerdotes en el Jubileo del presbiterio

La jornada incluyó una eucaristía que presidió el obispo Julián López y un acto que alternó palabra y música para reconocer “la grandeza del sacerdocio”

La fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno sacerdote ha sido hoy el marco celebrativo en el que se ha desarrollado el Jubileo especial del presbiterio diocesano del Año de la Misericordia, en la Fiesta Sacerdotal con la que tradicionalmente se clausura el Ciclo de Formación Permanente del Clero y, en la que se ha rendido un homenaje especial a los presbíteros que este año celebran su 25º y 50º aniversario de ordenación, bodas de plata y oro sacerdotales. Además, también se reconocido de manera especial al único sacerdote de la Diócesis que alcanza el 75º aniversario de ordenación sacerdotal y que hace pocas semanas celebraba su cien años de vida, Isaac González, y ha habido una mención singular para los 8 sacerdotes que este curso alcanzan el 60º aniversario de ministerio ordenado.

Nombres propios

Los nombres propios de esta jornada por sus bodas de oro, ordenados en el año 1966, que recibieron el reconocimiento de toda la Diócesis y recogieron un obsequio especial que les entregó el obispo Julián López fueron los sacerdotes Eutiquio Caballero Fernández, Eustaquio Fernández García, Fernando Gallego González, Félix García López, Francisco Garrido García, Benedicto García Marcos, Mateo Poza Castellanos, Benjamín Panera García, Samuel Rubio Álvarez, Leopoldo Santos García y Antonio Trobajo Díaz, a los que también su unió el reconocimiento a título póstumo de los ya fallecidos Fernando González González, Gabriel Riaño Herrero y Tomás Nicolás Santos.

En el caso de las bodas de plata, ordenados en el año 1991, el homenajeado fue Antonio Díez Rodríguez, con un recuerdo a título póstumo para los ya fallecidos Emilio Diego Alonso y José Javier Prieto Luengo.

En total, estos dieciocho integrantes del presbiterio diocesano de León fueron, junto con el resto del clero, los protagonistas centrales de una fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote en esta jornada del Jubileo del Presbiterio diocesano que se iniciaba en la Capilla del Seminario Mayor con la celebración eucarística que presidía el obispo Julián López. En su homilía el prelado legionense quiso agradecer el ejemplo de entrega y dedicación de quienes “hoy celebráis vuestros cincuenta y 25 años de ordenación” para subrayar la importancia de los presbíteros por “ser el medio humano para que la oblación de Cristo se actualice en su eficacia santificadora y sea percibida en la Iglesia por los que asisten a la celebración y por esos, hay que tener muy en cuenta que nuestra primera función pastoral después de anunciar el Evangelio es la de celebrar la eucaristía, actualizando y perpetuando en el tiempo esa oblación de Cristo para hacerla cercana a los hombres”. El obispo Julián López concluyó su homilía con un mensaje especial de “felicitación y afecto a los hermanos presbíteros que celebran su jubileo en su bodas de plata y oro a la vez que encomendamos al Señor a los que han partido ya a la morada eterna”.

Acto festivo: palabra y música

Tras la celebración eucarística se inició un acto festivo en el salón principal del Seminario Mayor que se abría con el saludo de bienvenida del rector de esta institución diocesana, José Sánchez, quien aseguró que “este sencillo y sentido acto de homenaje queremos que sirva para cantar la grandeza del sacerdocio y para dar gracias a Dios por este don que ha concedido el Señor a la Iglesia, de manera particular en aquellos hermanos que celebran sus bodas de oro y plata y con el reconocimiento a lo que cumplen sesenta años, y especialmente hoy a Don Isaac por lo extraordinario de llegar a los cien años de vida y a los setenta y cinco de ministerio,  desde un modelo de fidelidad y entrega donde se reconoce la obra de Dios, ése Dios que sigue haciéndose presente en la Iglesia por medio de sus pastores y que desde estas vidas sigue siendo para todos ejemplo y estímulo”.

El acto prosiguió con unas crónicas de apunte histórico de los años 1941, 1966 y 1991, hitos de la ordenación sacerdotal de los homenajeados, a cargo de Antonio Trobajo, uno de los sacerdotes homenajeados, que se fueron alternando con intervenciones musicales por parte de los alumnos del Seminario Redemptoris Mater “Virgen del Camino” y del denominado Coro San Juan de Ávila, que contó con la dirección de Samuel Rubio, también otro de los sacerdotes homenajeados, que de la mano de esta agrupación vocal estrenó una pieza musical propia compuesta para conmemorar estos 50 años de ordenación bajo el título “Iurabit dominus et no penitebit” que el propio Samuel Rubio definió “como una pequeña muestra musical para esta fiesta en la que si hay música es más alegre todavía”.

Ya para finalizar intervino en nombre de todos los homenajeados el sacerdote Benjamín Panera, quien agradeció “el gran don del sacerdocio y la posibilidad de compartir esta experiencia que es el sacerdocio, una auténtica experiencia de vida compartida con Dios, un don que hemos ido descubriendo poco a poco en estos cincuenta años desde que comenzamos a poner en práctica el Concilio en una ola de renovación de la Iglesia en la que todos hemos ido creciendo”.

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