“El Encuentro” pone el broche final a la Semana Santa de León

El Encuentro entre Cristo resucitado y la Virgen ha puesto el broche final a los actos de la Semana Santa, un acto en el que el manto negro de María en señal de luto por la muerte de su hijo se ha cambiado por el blanco por la alegría de su resurrección

“El Encuentro” entre el Cristo resucitado y la Virgen ha puesto hoy en León, en una mañana fría, el broche final a los actos de la Semana Santa, en un acto en el que el manto negro de María en señal de luto por la muerte de su hijo se ha cambiado por el blanco por la alegría de su resurrección.

La cofradía de Jesús Divino Obrero organiza este último desfile procesional, que ha partido puntual a las nueve menos cuarto de la mañana en dirección a la catedral de León, donde se realiza “El Encuentro”, aunque el paso de La Resurrección y el de las Tres Marías, que escenifican ese acto, han discurrido por caminos diferentes.

En torno a las diez de la mañana, ambas tallas han hecho entrada en la plaza de la catedral, momento en el que se ha dado lectura al pregón mientras un hermano de la cofradía ha retirado a La Virgen el manto negro, su diadema para cambiársela por una corona de Gloria, y el pañuelo para sustituirlo por un cetro.

De esta forma se simboliza su alegría por la resurrección de Jesucristo y su coronación como Reina de los Cielos.

El pregón ha concluido con la expresión “Cristo ha resucitado, ¡felices pascuas!”, momento en el que se ha realizado una suelta de palomas y en el que la banda ha comenzado a interpretar el Himno de la Alegría.

En ese momento, los cofrades de la hermandad se han retirado sus capillos y han dejado sus rostros al descubierto para poner fin a diez días de Semana Santa en León.

Posteriormente, en el interior de la catedral, el obispo de León, Julián López, ha oficiado la misa de este Domingo de Resurrección a la que ha asistido la corporación municipal y otras autoridades, así como un buen número de leoneses y visitantes que han participado en este último acto procesional.

Después, ya de forma conjunta y con el rostro de los cofrades descubierto, la procesión ha continuado por el centro de León con una parada más, frente a la Basílica de San Isidoro, donde se ha cumplido con la tradición del canto de La Salve.

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