El Encuentro, fiel a su cita en León pese a lluvia

La procesión de Los Pasos partió con más de una hora de retraso por las inclemencias meteorológicas, pero finalmente pudo celebrarse el momento cumbre de la Semana Santa de León

Sin duda, el momento cumbre de la Semana Santa leonesa es La Procesión de los Pasos de León en la que han participado, desde primera hora de este Viernes Santo, más de 4.000 papones y hasta 13 pasos y que ha tenido su momento más emotivo y especial, el del Encuentro en la plaza Mayor, ante las miles de personas allí congregadas, que además este año han podido seguirlo en las sillas y gradas colocadas por la organización, cubriendo gran parte del espacio de la Plaza Mayor.

La lluvia que caía de madrugada en la capital leonesa hizo dudar de si este año podría verse la procesión, retrasándose el inicio más de una hora hasta que los cofrades del Dulce Nombre de Jesús Nazareno decidían que sí iban a salir desde la Capilla de Santa Nonia, aunque las previsiones meteorológicas obligaban a recortar el recorrido procesional.

Pese a todo, lo que no faltó fue El Encuentro, ante una plaza completamente abarrotada un año más, y al amparo de la marcha de ‘La Dolorosa’, todos los pasos que componen este especial cortejo se han mecido al ritmo de la música, al mismo tiempo que La Madre y San Juan se han acercado lentamente, el uno hacia la otra para casi besarse y, después, San Juan se ha inclinado y ha hecho una reverencia a La Virgen.

El impresionante cortejo, que organiza la Cofradía Dulce Nombre de Jesús Nazareno, está compuesto por los pasos de La Oración en el Huerto, El Prendimiento, La Flagelación, La Coronación de Espinas, El Ecce Hommo, Nuestro Padre Jesús Nazareno, La Verónica, El Expolio, La Exaltación de la Cruz, La Crucifixión, El Santísimo Cristo de la Agonía, San Juan y la Madre Dolorosa.

Al concluir la procesión, todos los pasos se han dirigido hacia la Capilla de Santa Nonia. Una vez allí, cada una de las imágenes ha sido ‘bailada’ por los braceros, como símbolo de despedida, antes de volver al interior del templo.

El paso principal de esta Procesión es El Nazareno, una obra que pertenece al primer tercio del siglo XVII, aunque de esa imagen original sólo queda la cabeza, ya que un incendio durante la Guerra de la Independencia afectó seriamente a su composición.

En 1946 el taller de Víctor de los Ríos se hace cargo de la obra, realizando un cuerpo nuevo para colocar sobre él una túnica natural, tallando de nuevo manos y pies. Este mismo autor realiza el Cirineo que acompaña al Cristo.

Destaca por encima de todo de esta talla de Cristo portando la cruz su rostro, que muestra gran plenitud, con una mirada que se fija hacia arriba en busca de respuestas sobre su próxima muerte.

Una de las protagonistas del Encuentro es La Madre Dolorosa, una imagen también de Víctor de los Ríos, que es una pieza extremadamente delicada, rebosante de dulzura y suavidad en sus formas.

La Virgen posee un rostro fresco y novedoso y de sus ojos emana la tristeza en forma de dolor y de lágrimas.

San Juan es también obra de Víctor de los Ríos y es una talla con cánones proporcionados y armónicos, que rebosa gran integridad escultórica.

Su rostro tiene unas facciones muy definidas y es muy bello, posee, además, un cuidado y largo cabello.

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