Los forenses desmontan la defensa del acusado de abusos a 16 menores

La segunda sesión del juicio contra R.P.F, de 44 años, ha tenido como eje las declaraciones de su exmujer, policías, varios peritos y médicos forenses

R.P.F., de 44 años, monitor acusado de abusar sexualmente de 16 menores en la localidad leonesa de Carucedo, a su llegada a la primera sesión del juicio que se ha celebrado esta mañana en la Audiencia Provincial de León.EFE/J.Casares

Los informes de peritos y médicos, ratificados hoy en sala judicial, se han centrado en desmontar la defensa del monitor acusado de abusos a 16 menores cuando fue director de dos campamentos de verano en la localidad leonesa de Carucedo en 2011 y 2012 y han advertido del riesgo de reincidencia.

La segunda sesión del juicio que se sigue contra R.P.F, de 44 años, en la Audiencia de León, ha tenido como eje las declaraciones de su exmujer, policías, varios peritos y médicos forenses que han participado en este caso, en el que la Fiscalía pide una pena que suma 234 años de prisión para el acusado.

Los dos médicos forenses del caso han descartado que el desarrollo de conductas sexuales anormales por parte del acusado, que R.P.F. reconoció en su declaración de ayer, hubieran podido ser motivadas por el consumo de un fármaco denominado Artene.

La defensa ha mantenido la línea argumental de que el aumento del consumo de este fármaco por parte del acusado desde 2008 hasta un año antes de su detención en noviembre de 2012, podría ser la causa del desarrollo de una patología mental que provocó el abuso de menores a su cargo; lo que podría ser eximente en la causa que se sigue contra su defendido.

Al acusado se le recetó esta medicación tras acudir al especialista por sufrir varias patologías de origen neurológico que le afectaban a atrofias musculares leves en las manos y en el habla.

Tanto el neurólogo que le trató en el Hospital Clínico de Madrid, como varios peritos y los médicos forenses han descartado que el consumo de este fármaco sea el origen de la parafilia de tipo primario que se le ha diagnosticado al acusado.

Una patología que, según han explicado los médicos, conlleva comportamientos para obtener placer sexual con estímulos anormales con objetos o con niños, casos en los que pasa a ser pedofilia.

En sus conclusiones, los forenses han sostenido que “no existe ningún fármaco en el mundo capaz de provocar estos cambios y que la parafilia es una enfermedad que se desarrolla durante toda la vida del individuo”.

Por ello, los dos forenses han coincidido en señalar que R.P.F. “mantenía toda su lucidez cuando desarrollaba su deseo prohibido”, y han descartado cualquier enfermedad mental “ya que buscaba la ocasión, la planifica y guardaba trofeos -grabaciones- de su anormal desarrollo sexual”.

Entre las 18 declaraciones de testigos, policías y peritos, la mayoría a través de teleconferencia, han destacado la de la exmujer del acusado, P.C.M., que estaba embarazada de su segundo hijo cuando encontró el material con los abusos en su casa y denunció los hechos ante la Policía.

La exmujer ha relatado los hechos y el “shock” que sufrió tras visualizar algunos de los vídeos y percatarse de contenido. “Había sido el hombre de mi vida durante 13 años y no me podía creer lo que estaba viendo”, ha remarcado.

También ha relatado que nunca observó “ningún comportamiento extraño de su marido motivado por la medicación que tomaba”; mientras que otros familiares de la exmujer han confirmado su versión y denuncia de los hechos, salvo el hermano del acusado que, por su vínculo familiar, se ha acogido a su derecho de no declarar.

Los conocidos del acusado han mostrado su sorpresa ante los hechos al ser una persona “muy querida”, y dos de las monitoras de los campamentos y amigas suyas han dicho que “era la imagen” de la asociación madrileña juvenil que organizaba los campamentos.

“Contaba con la total confianza de los padres y su comportamiento era excelente”, ha comentado una de las monitoras, mientras que otra ha afirmado que “niños lo adoraban, era el padre de todos y por eso los pequeños repetían año tras año su participación en el campamento”.

Estas monitoras fueron las que ayudaron a la Policía a identificar a los 16 menores que supuestamente sufrieron los abusos fueron y al propio acusado en los vídeos incautados, y han puntualizado que aparecían “muchos más menores, algunos de los cuales no pudieron llegar a ser identificados”.

Por su parte, Barbara Royo abogada de la única acusación popular en el juicio, la de un menor que actualmente está recibiendo terapia por los sucedido, ha declarado en un receso que “se está demostrado la total implicación del acusado en los hechos”.

“No hay duda alguna y a la defensa sólo le queda intentar demostrar atenuantes como es la colaboración de los menores y del uso de un medicamento que le excitaba sexualmente, lo cual es ridículo”, ha manifestado Royo.

El juicio quedará visto para sentencia mañana tras presentarse los informes y las conclusiones finales.

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