Proyección del documental ‘Mi Valle’ en la Casa de León en Madrid

La jornada comenzó con un 'cocido de arvejos' de la montaña de Riaño y siguió con la proyección del documental de Mario Santos y Lores Espinosa

La Casa de León en Madrid acogió la proyección del documental de Mario Santos y Lores Espinosa

Todo empezó con un “cocido de arvejos” en la Casa de León en Madrid. Alrededor de este típico plato gastronómico leonés de la montaña de Riaño se reunieron para degustar y disfrutarlo más cincuenta comensales. Por la tarde y en el salón de actos después de que el coordinador de cultura de la Casa José María Hidalgo diera la bienvenida a la multitud de asistentes y presentara a los ponentes.

Se visionó el documental titulado ‘Mi valle’ de Mario Santos y Lores Espinosa, dos jóvenes estudiantes que cuando cursaban el ciclo superior de realización y como un ejercicio del curso debían hacer un documental sobre los derechos humanos y de aquí nació la historia dado que Mario tiene antecedentes familiares en el pueblo de Acebedo en la comarca de Riaño y desde niño siempre escuchó hablar de la dolorosa y larga historia de la anegación del valle y de la construcción sobre el de un embalse.

El trabajo ahonda en la “dramática dimensión humana” de aquella decisión. Lores y Mario, los dos jóvenes pasaron las últimas Navidades en la montaña de Riaño con sus cámaras y micrófonos al hombro rodando.

Este documental con entrevistas a personas que vivieron y sufrieron el drama e imágenes actuales y antiguas, es la expresión de todo un pueblo que se rebeló contra la decisión de borrarlos del mapa para anegarlo de agua.

El documental, en palabras de los autores recoge y expresa sentimientos con mucha sensibilidad, melancolía, frustración e impotencia.

La intervención de Julio Llamazares nos hizo recordar al debate que se planteó en León entre los montañeses de Riaño y los regantes del sur a propósito del cierre de la presa que dividió a la provincia y que sacó de sus habitantes lo peor de su condición. «El agua de Riaño es nuestra», «Riaño ya», gritaban airadamente en sus manifestaciones en la capital de la provincia o en las pintadas con las que sembraron ésta, sin importarles, aparentemente al menos, el sufrimiento de los riañeses, que venía a unirse al de otros leoneses (Villameca, Bárcenas, Luna, Vegamián) a los que desterraron de sus pueblos para que ellos pudieran regar. En el egoísmo que a la mayoría mueve, la insensibilidad hacia los riañeses se hizo aún más evidente al acusarlos de insolidarios por oponerse al cierre de la presa cuando en este país la solidaridad es una palabra que cada uno usa a su antojo y siempre en beneficio propio. Lo peor es que esa actitud sólo sirvió para beneficiar a una empresa hidroeléctrica, como el tiempo ha venido a demostrar.

Una vez finalizada la proyección y como es ya costumbre en la Casa se organizó un ameno y distendido coloquio entre los ponentes y los numerosos asistentes al acto.

La jornada había comenzado con un 'cocido de arvejos' de la montaña de Riaño
La jornada había comenzado con un ‘cocido de arvejos’ de la montaña de Riaño

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