Fahmi Alqhai y su Accademia del Piacere actúan en el Auditorio

Será este jueves con un programa que recoge obras de los siglos XVI y XVII, destacando figuras como pasacalles, romanescas, tarantelas, marionas, jácaras, folías o canarios

Fahmi Alqhai lidera la Accademia del Piacere, que llega este jueves a León (Foto: fahmi.alqhai.com)

En sus poco más de diez años de vida, el conjunto Accademia del Piacere, que lidera el violagambista sevillano Fahmi Alqhai, se ha convertido en uno de los conjuntos más prestigiosos del país a base de apostar por la audacia y la personalidad interpretativas. De los conciertos del grupo se puede esperar cualquier cosa menos rutina. Famosas son sus colaboraciones con artistas flamencos o conjuntos de danza contemporánea, Accademia del Piacere se ha especializado también en dar un especial sentido de época a su inmersión en el mundo de la danza y la canción renacentista y barroca.

Este jueves llegarán a León con un programa que recoge obras de los siglos XVI y XVII, destacando figuras como pasacalles, romanescas, tarantelas, marionas, jácaras, folías o canarios. El concierto será a partir de las 20.30 horas. El precio de la localidad: 10 euros para el público general y 6 euros, para los menores de 26 años.

Fahmi Alqhai y sus compañeros han hecho de la glosa, de la variación (improvisada o no) sobre un tema o un esquema de partida (melódico, rítmico, armónico), una de sus señas de identidad. En los siglos XVI y XVII, cuando la distinción entre compositor e intérprete era prácticamente inexistente, los músicos que tenían la suerte de editar sus obras no esperaban que quienes las manejaran las interpretaran siguiendo rigurosamente lo escrito, sino que cada cual aportara su propia visión de la música. Esto obviamente funcionaba mejor en unos ámbitos que en otros, y lo hacía de forma muy especial en el terreno de las danzas, composiciones basadas en ritmos y esquemas armónicos que iban pasando de generación en generación, revitalizándose al contacto con estilos y usanzas diferentes.

Este programa, que se fundamenta en los contactos de la música española con otras tradiciones (europeas, pero también americanas), se presta muy especialmente a ese tipo de prácticas. La Spagna (sin duda, la base danse del siglo XV que más juego dio a los compositores durante centurias), el pasacalles, la romanesca (que derivaba de una antigua canción castellana, también bajomedieval, Guárdame las vacas), la tarantela, la mariona, las jácaras, las folías o los canarios no eran sino modelos formales que daban a los intérpretes las pautas para crear sus propias obras. Muchas de esas versiones quedaron registradas en los libros, y ahí están las ediciones de Ruiz de Ribayaz, de Falconieri o de Gaspar Sanz para demostrarlo, pero sus versiones no eran sino sugerencias a los músicos que pudieran llegar a  conocerlas. Sanz se habría sentido muy decepcionado de escuchar a un guitarrista tocar unos canarios exactamente como él los publicó.

El programa que presenta Accademia del Piacere deja también al descubierto el género de la canción española del XVII, con ejemplos sacados de ediciones extranjeras (como el ya célebre Yo soy la locura) o con muestras de uno de los máximos talentos autóctonos de la época, José Marín, un hombre de teatro de tenebrosa biografía cuyos tonos humanos nos hablan de un arte vívido y fresco, en permanente contacto con la realidad palpitante del tiempo que le tocó vivir.

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