La defensa de Gago pide que no se meta en la cárcel “a una inocente”

Fermín Guerrero ha insistido hoy en la inocencia de su patrocinada y ha pedido al jurado que no la meta en la cárcel sólo por suposiciones

El abogado de la policía local Raquel Gago, Fermín Guerrero, durante la última sesión de la vista del juicio EFE/J.Casares ***POOL***

El letrado Fermín Guerrero, que representa a la policía local Raquel Gago, acusada por el asesinato de la presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco, ha insistido hoy en la inocencia de su patrocinada y ha pedido al jurado que no la meta en la cárcel sólo por suposiciones, “lo único que la incrimina”.

Este letrado ha cerrado esta tarde la segunda sesión del día de la última jornada del juicio por el asesinato de Isabel Carrasco en que las distintas partes han presentado sus conclusiones definitivas.

¿Esta ustedes dispuestos a meter en la cárcel a una inocente sólo en base a suposiciones?”, ha preguntado directamente el letrado a los nueve miembros del jurado.

A continuación ha aconsejado al jurado que se lo piensen bien antes de tomar cualquier decisión, y ha lamentado que en todo este proceso a Raquel Gago le ha tocado demostrar que es inocente.

“Es lo que en términos jurídicos se conoce como la prueba diabólica: demostrar algo que no nos corresponde”, ha advertido.

También ha insistido en que no existe móvil y ha subrayado que nadie arriesga su vida sólo por amistad.

Guerrero ha insistido en lo argumentado a lo largo del juicio, que comenzó el 19 de enero, y ha subrayado que su patrocinada sufrió un “bloqueo” cuando se enteró de que su amiga Triana Martínez y su madre estaban acusadas del asesinato de Isabel Carrasco.

Ese bloqueo fue el que, según su defensa, le impidió acudir a la Policía para contar que había tomado café el día del crimen con las sospechosas e incluso que se había encontrado casualmente en la calle con su amiga Triana pocos minutos después del asesinato, ocurrido a las 17.15 horas del 12 de mayo de 2014.

Fue en ese encuentro supuestamente “casual” cuando Triana Martínez introdujo en su vehículo un bolso con el arma homicida sin que la policía local se percatase, según han declarado ambas acusadas durante su declaración el juicio.

Raquel Gago entregó el arma homicida en Comisaría treinta horas después del crimen cuando la encontró bajo el asiento del conductor al mover el asiento para meter una bicicleta que quería llevar a reparar.

Inicialmente quedó en libertad, pero la jueza instructora del caso, Sonia González, ordenó su ingreso en prisión tres días después al considerar que había evidencias que la implicaban directamente en el crimen.

“A Raquel no le pasa nada, es una personal normal como bien han dicho los forenses públicos y el psiquiatra de parte, pero no estaba preparara para ver a personas de su entorno implicadas en un asesinato”, ha señalado el letrado de Raquel Gago para justificar su extraño comportamiento en las horas que siguieron al crimen, que si ha reconocido que, cuando menos, fue “misterioso”.

“Su reacción fue que no se podía creer lo que estaba sucediendo y, de manera inconsciente, desarrolló un mecanismo de negación de la realidad porque no la quería aceptar”, ha insistido.

“No se creía lo que estaba pasando. Se produjo un choque entre la emoción y la razón”, ha recalcado Guerrero, para quien “es imposible saber certeza lo que pasó por su cabeza”.

También ha denunciado que su patrocinado ha sufrido un tratamiento “cruel” en todo este proceso e incluso ha recordado que el desde el juzgado se instruyó el sumario se le advirtió que no le darían la libertad condicional independientemente de las pruebas que aportara.

También ha desvelado que ha presentado una queja contra el fiscal del caso, Emilio Fernández, por referirse al crimen como algo propio de sicarios o mafias.

 

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