Salva Calvo y la camboyana Nary Ly, de la aventura al sueño olímpico en Río

El ultrafondista leonés estará en la cita olímpica como preparador de su pareja, que correrá la maratón

El español Salva Calvo (i) estará en en Río de Janeiro como preparador de su pareja, la camboyana Nary Ly (d), que ha fijado su residencia en San Andrés EFE/J.Casares

A pesar de haberse enfrentado a todos los retos imaginables en los cinco continentes y de ser un adelantado a los hoy grandes nombres del ultrafondo, Salva Calvo, superado ya el medio siglo -tiene 53 años-, ni se imaginaba que podría estar presente en unos Juegos Olímpicos.

Pues bien, cumplirá es sueño este verano en Río de Janeiro (Brasil) como preparador de su pareja, la camboyana Nary Ly, de 43 años.

La suya es una historia más de deportistas que han unido su pasión y que han encontrado así a su “media naranja” para buscar objetivos conjuntos.

En el caso del ultrafondista leonés, ganador de algunas de las pruebas más exigentes en el mundo en terrenos tan dispares como la Muralla China, el Amazonas, Siberia o los Alpes, tuvo que ser precisamente en la selva camboyana donde conociera a esta prestigiosa investigadora científica cautivada por el atletismo.

Nary Ly, se convertirá, según lo previsto, en la primera atleta de Camboya que dispute un maratón porque, no en vano, es la mejor atleta de su país, incluso muy cerca de las marcas de sus compatriotas más destacados en la categoría masculina.

Gracias a una wildcard -carta de invitación- tras bajar de las 3 horas en Valencia, podrá cumplir un sueño que parecía “inimaginable”, aunque también recalca que ha “trabajado duro para poder conseguirlo”, teniendo mucho que ver en ello Salva Calvo, con el que prepara la cita en estos últimos meses en tierras leonesas, aunque en marzo realizarán una concentración en altura en Kenia.

En este caso, se han unido dos historias singulares, por un lado la de Salva Calvo, un atleta aficionado, una auténtico “enfermo” de los grandes retos que durante años ha sacrificado su tiempo libre -es funcionario informático- y también sus propios recursos económicos, para encontrar “el más difícil todavía”.

Cuando en la actualidad son muchos los nombres de grandes ultrafondistas, algunos españoles conocidos mundialmente como Killian Jornet, Salva Calvo puede presumir de ser un anticipado a esta moda actual de las carreras de montaña y de largas distancias.

Ningún terreno ni continente se le han resistido y puede presumir, aunque nunca lo haga, de un palmarés envidiable que le convierten en uno de los símbolos de esta exigente disciplina a nivel internacional.

En este caso, desempeñará una labor diferente, la de entrenador “algo puntual y que se ha presentado por un aspecto personal, pero que también supone un aliciente por tener el premio final de estar en unos Juegos”, afirma orgulloso.

Pero la otra parte protagonista de la pareja, la atleta camboyana Nary Ly tampoco le va a la zaga en cuando a una historia peculiar y llena de perfiles y curiosidades como el hecho de haber sido una superviviente del régimen de los Jemeres Rojos en su país natal (de 1975 al 79) en una guerra civil en la que fueron ejecutados millones de compatriotas que ella califica de “holocausto”.

Fue separada del resto de su familia, vivió la infancia en un campo de refugiados de Vietnam y en 1981 pudo salir de aquel infierno en dirección a París gracias a la Cruz Roja francesa que le encontró una familia que le educó hasta los 18 años para volver a su país en 1998.

En Francia se formó como técnico de laboratorio médico y completó sus estudios en el Instituto Pasteur hasta convertirse en investigadora científica con un doctorado por la Universidad de Burdeos sobre el VIH-1 estudiando la resistencia a los fármacos anti-retrovirales en pacientes de Camboya.

Su etapa formativa se completó con una beca de investigación y postdoctorado en el Centro de Inmunología en el Mount Sinai School of Medicine en Nueva York (Estados Unidos), donde trabaja en enfermedades infecciosas, de donde decidió tomarse un año sabático para prepararse en Kenia.

Eso le hizo ver más cerca su “sueño”, por lo que ha apartado hasta el año próximo la investigación, ya que tiene claro que ambas cuestiones requieren de “dedicación, pasión y calidad y se trata de priorizar ahora el deporte”, señala convencida.

Ahora su objetivo está diáfano en el horizonte: “llevar con orgullo el nombre de Camboya en unos Juegos intentando lograr la mejor marca y que ello sirva para inspirar a futuras generaciones en mi país para promover una vida saludable, intentando sobresalir en los estudios y en el deporte”.

En ese mismo empeño se encuentra Salva Calvo, paciente y minucioso al máximo en la preparación en los diferentes escenarios que ofrece la variada orografía leonesa para intentar llegar en las mejores condiciones al gran día el 14 de agosto.

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