Incógnitas del ‘sorpasso’

Ambasaguas

Pablo Iglesias, al final, se llevó el gato al agua en su deseo de ‘absorber’ a Izquierda Unida. Un acuerdo que, por cierto, deja muchas claves por resolver concretamente en la ‘extinta’ IU. De momento, muchos dirigentes de la formación que lidera Alberto Garzón no dejan de criticar que de lo primero que se habla es de la composición de las listas. Esos 50 puntos programáticos quedan relegados a un segundo plano. Nada nuevo en la formación morada, un color, por cierto, elegido porque no existía otro libre. Alberto Garzón obtiene el compromiso de situar a uno de sus candidatos en las listas por cada seis nombres de Podemos, lo que en la estimación que hacen cogiendo como referencia los resultados del pasado diciembre le otorgaría a IU ocho escaños. Hasta ahí, de acuerdo en la aspiración.

La primera incógnita a despejar es si el pacto entre Podemos-IU se traducirá en la suma, tal cual suma, de los votos y los diputados obtenidos en las pasadas elecciones del 20D. Puede ser posible, según la estimación del último estudio del CIS, la suma de las papeletas de Podemos, sus confluencias e IU alcanzaría el 23,1% de los sufragios, mientras que el PSOE obtendría el 21,6%. Todo correcto. Es el plan de Pablo Iglesias, sobrepasar a los socialistas en número de sufragios para convertirse en la segunda fuerza. Es el conocido ‘sorpasso’. La obsesión por el PSOE. No obstante, Iglesias también aduce para este pacto que el objetivo del mismo es superar en votos al PP, tarea que, a día de hoy, vemos casi imposible.

Imposible porque asoma la segunda incógnita. Es más que probable que un alto número de votantes de IU en las pasadas elecciones, algunas encuestas hablan hasta de un 12%, no voten a esta formación al concurrir junto a Podemos. Incluso algún destacado militante de izquierda habla de “la pérdida de la referencia en la izquierda” e irán al saco roto de la abstención. Iglesias y Garzón dicen, para contrarrestar estas opiniones, que muchos militantes socialistas votarán a la coalición, pero no es menos cierto que algunos otros, aunque disconformes con el rumbo que tiene este PSOE tan desconocido, votarían más con el corazón que con la cabeza para evitar que los socialistas quedaran relegados a un tercer plano político.

Y una última incógnita. Hasta dónde aguantarán pesos pesados de Izquierda Unida, como es el caso de Gaspar Llamazares, quienes no cesan de arremeter contra este pacto y contra el joven e “inexperto” Garzón que ha sucumbido a los cánticos de sirena de Pablo Iglesias, cuyo puesto número 5 por Madrid lo tildan como “un agravio”, salvo Julio Anguita, quien llevó a la coalición a su desastre, y que ve con buenos ojos esta unión. Algunas direcciones territoriales ya levantan la voz, es el caso de Asturias donde se plantean renunciar al pacto con Podemos al sentirse molestos con el acuerdo que les da el tercer puesto en la lista y les “invisibiliza”. El temor de los veteranos de izquierda no es casual, sospechan que la formación quede “diluida” en el amplio y confuso espectro político que es Podemos y sus convergencias. Dudan mucho de que las dos formaciones puedan mantener su identidad ante el número de escaños y votos propios del partido morado.

Izquierda Unida, también, tiene un problema añadido más que considerable, porque como dejan entrever muchos analistas políticos, así como los veteranos y curtidos militantes de la formación, una vez que se consume esta asociación electoral, será casi imposible reconstituirse como partido diferenciado, sino más bien es casi imposible, a no ser que comiencen a asomar las afiladas espadas. El ejemplo está claro, Compromís.

Finalmente, es más que probable que los actuales dirigentes de IU que están al frente de este pacto consigan el 26J asegurarse un puesto de trabajo. A cambio habrán conseguido asestar un golpe casi de muerte a la lucha de una izquierda popular y a la clase trabajadora. Si esta izquierda de Garzón entierra al PCE definitivamente, IU ni siquiera será enterrada, sino mantenida con respiración asistida hasta que deje de serle útil al afán de Iglesias.

Ah! ¿Y si la nueva coalición no supera al PSOE en ese ansiado sorpasso…? Quizás Sánchez, el breve o el defrenestado, esté lamiéndose de placer, cachis, la política.

“Un día, la vida me golpeó tan fuerte que me enseñó a resistir. Un día, me mintieron de tal forma que me dolió y entonces aprendí a ir siempre de frente con la verdad. Un día, me falló quien menos imaginaba y entendí que las palabras hay que cumplirlas y de los actos hacerse cargo. A veces es necesario dar vuelta a la página y empezar de cero aunque cueste o duela. El mejor guerrero no es el que triunfa siempre, sino el que vuelve sin miedo a la batalla”. Dolores Ibárruri.

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