Un Estatuto diferente, un futuro mejor

25 de Febrero: Día del Estatuto de Castilla y León / Artículo de Opinión de Luis Tudanca, portavoz del PSOE en las Cortes de Castilla y León

Nuestra Comunidad vive tiempos de transformación. Si atendemos a los datos de empleo, al deterioro de los servicios públicos y, como consecuencia, a los de despoblación, no cabe duda de que Castilla y León ya no necesita parches si no cambios profundos que permitan revertir una situación que pone en riesgo nuestro futuro.

Nuestra tierra tiene un indudable potencial que aprovechar. Nuestra riqueza natural y patrimonial, la potencia de nuestra industria agrolimentaria y de automoción, nuestro campo o las posibilidades de nuestro turismo nos ofrecen enormes posibilidades pero algo está fallando cuando en el último año hemos perdido 23.000 habitantes más en una sangría que no cesa.

Por eso necesitamos reformas. Y algunas de las necesarias son de tal calado que precisarían de una reforma de nuestro Estatuto de Autonomía, nuestra pequeña Constitución, por decirlo de alguna manera.  El camino debe ser el que se utilizó en anteriores ocasiones, el consenso. La Comunidad que queremos para el futuro deberíamos ser capaces de construirla entre todos con un consenso que vaya más allá de los diferentes grupos políticos, con la implicación de la sociedad de Castilla y León.

Así lo hicimos en el pasado, con consenso y con avances sociales indudables. El Partido Socialista propuso en su día que estableciéramos en nuestro Estatuto el diálogo social como una herramienta de concertación y eso ha distinguido a nuestra tierra con una posición destacada en lo que se refiere al diálogo y al acuerdo entre las instituciones y los agentes sociales.

De mismo modo, propusimos junto a los sindicatos a inclusión de una renta garantizada de ciudadanía que permitiera paliar la grave situación de las personas con más dificultades en la convicción de que una tierra debe tratar corregir, en primer término, las mayores desigualdades  y proteger a los más débiles.

Es cierto que, si queremos que una nueva reforma resulte creíble, debemos exigir el cumplimiento completo del Estatuto actual. Por ejemplo, el actual artículo 13.2 establece el derecho a recabar una segunda opinión médica y, sin embargo, en su desarrollo normativo se ha limitado este derecho a tan sólo cuatro patologías. Y,  en la actualidad, está suspendido el fondo de compensación y el plan de convergencia que establecen el artículo 78.2 y la DA segunda que tienen el objetivo de asegurar el equilibrio económico y demográfico dentro del territorio de la Comunidad.

Así que, primero, debemos exigir el completo despliegue de las normas y derecho previstos en el actual Estatuto y, desde luego, ser muy ambiciosos en su reforma porque los tiempos han cambiado. Precisamos de reformas muy profundas en materia de regeneración democrática y de participación que permitan recuperar la confianza de la gente en sus instituciones. Y, por otro lado, blindar en el Estatuto nuestro estado del bienestar. Por eso, proponemos que se establezca un suelo social en el Estatuto de Autonomía, un mínimo de inversión social que obligue a los poderes públicos a invertir, al menos, un 12% del PIB autonómico, de nuestra riqueza. Eso hará que, en el futuro, incluso en tiempos de crisis, los recortes se hagan en lo accesorio y no en lo importante. Y eso, si sería una reforma que mereciera la pena.

No hay comentarios

Dejar respuesta