La Lerma subterránea emerge como reclamo turístico de la Guerra Independencia

Este sábado ha comenzado la iniciativa "Descubre otro Lerma bajo tus pies"

La Colegiata de San Pedro en Lerma.

Bodegas, pasadizos y galerías conforman un mundo subterráneo con personalidad propia en Lerma (Burgos), cuyo pasado se remonta al siglo XVII durante la época del duque de Lerma, pero remite también a la Guerra de la Independencia (1808-1812), cuando la guerrilla española los convirtió en un auténtico laberinto para escapar de los franceses.


“Descubre otro Lerma bajo tus pies” es la iniciativa turística que se pone en marcha este sábado en la villa ducal, por cuarto año consecutivo, que permitirá al visitante descubrir toda esa estructura de comunicaciones sobre la que pisan a diario vecinos y turistas, poniendo en relieve la rica trayectoria histórica del municipio y su ancestral vinculación con el vino.

Y es que Lerma es una localidad que “está hueca”, ya que son innumerables las bodegas que existen bajo viviendas y edificios, muchas incluso “inaccesibles” hoy en día, y muy numerosas también las galerías que aún se conservan, ha explicado hoy a Efe Gustavo Peña, uno de los responsables del Centro de Iniciativas Turísticas.

Durante la Guerra de la Independencia, la partida del Cura Merino se sirvió precisamente de la existencia de esas bodegas, prácticamente una por familia, para crear toda una estructura subterránea de comunicaciones que les permitiese escabullirse del invasor francés.

Los guerrilleros utilizaron la red de pasadizos que en el siglo XVII había creado el propio duque de Lerma, y que conectaban con el palacio ducal, hoy convertido en Parador Nacional, de tal modo que su ofensiva/defensiva frente el invasor fue completa.

El resultado fue la creación de un verdadero laberinto que, si bien se intentó enmendar ‘a posteriori’, redistribuyendo las bodegas para que volviesen a ser utilizadas por los lermeños, aún se conserva y puede visitarse en algunos puntos muy concretos, ha asegurado Peña.

Las visitas guiadas, que se organizarán durante los próximo siete sábados hasta el 26 de abril, recorrerán algunos tramos de esas galerías, así como una parte del pasadizo ducal, una experiencia que atrae y sorprende a numerosos visitantes, tanto turistas que llegan a conocer la villa, como a propios vecinos que desconocen realmente lo que hay bajo sus pies.

A continuación, la ruta sigue en superficie para localizar indicios que dan buena prueba de la existencia de ese entramado de comunicaciones en el subsuelo, algunas tan prácticas como la prohibición de circular vehículos pesados por la parte alta del municipio ante el riesgo de hundimiento del suelo, “que alguna vez ha ocurrido”.

Desde el Centro de Iniciativas Turísticas han conseguido también que dos propietarios de bodegas se sumen al proyecto, de tal modo que los visitantes van a poder comprobar de primera mano cómo es una bodega tradicional de Lerma, “al natural”, sin elementos ficticios, ha asegurado Peña, y que en algunos casos conserva la iluminación con antorchas.

Y es que en los siglos XVI y XVII, más del setenta por ciento de las leyes que se promulgaban en la localidad estaban relacionadas de un modo u otro con la producción de vino. No es de extrañar teniendo en cuenta que casi todas las viviendas tienen bajo sus pies una bodega, incluso ahora, aunque no en todos los casos se pueda acceder y se sigan utilizando para viejos y nuevos menesteres.

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