Antonio Benaiges, idolatrado en Bañuelos de Bureba

El pueblo de 32 habitantes quiere rendir homenaje al maestro.

Bañuelos de Bureba
Bañuelos de Bureba. Fotografía: Ayuntamiento de Bañuelos de Bureba.

La Asociación “Escuela Antonio Benaiges” pretende avanzar este año en la recuperación de las antiguas escuelas del pueblo burgalés de Bañuelos de Bureba para convertirlas en taller pedagógico y museo dedicados al maestro Benaiges, ha informado a Efe el alcalde y presidente de la asociación, Jesús Viadas.

Antonio Benaiges era un maestro catalán que llegó en 1934 para dar clases con un sistema revolucionario a los niños del pueblo y dejó una impronta que no se ha borrado, ha explicado el alcalde y presidente de la asociación, Jesús Viadas.

La asociación que recuerda a este maestro cuenta con más de un centenar de socios, la mayoría de fuera de la localidad, de otros rincones de España e incluso alguno de ellos de otros países.

Antonio Benaiges solo estuvo dos cursos en la escuela de Bañuelos, desde 1934 hasta que fue fusilado en el verano de 1936, al comienzo de la Guerra Civil.

Sin embargo, aunque unos pocos de los niños a los que dio clase siguen viviendo en la localidad, su recuerdo se ha mantenido hasta hoy.

Viadas recuerda que el maestro Benaiges había llegado de Mont-Roig del Camp (Tarragona) y quería llevar a sus alumnos a visitar ese pueblo para que conocieran el mar hacia agosto o septiembre, cuando terminaran las labores del campo, pero ese mismo verano, en julio, fue fusilado.

Cree que fue ejecutado por su actividad política, vinculada al PSOE y al sindicato UGT, aunque contribuyó que fuera maestro.

La asociación ha podido encontrar réplicas idénticas de las dos herramientas que caracterizaban la forma de enseñar de Benaiges, basada en la técnica Freinet, que daba el protagonismo a los niños en el proceso educativo.

La vieja imprenta y el gramófono le servían de apoyo para dar clase desaparecieron durante la Guerra Civil, pero la asociación ha adquirido otras de la misma marca y modelo.

La asociación quiere que sirvan también en un futuro próximo para impartir talleres pedagógicos.

En todo caso, ya no se podrán impartir a los niños del pueblo, porque no queda ninguno en esta pequeña localidad de 32 habitantes.

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