Cuando las barbas de tu vecino

Territorio cidiano

Se nos acerca el presidente de la Cámara Municipal de Guarda, Álvaro Amaro, y, con el rictus escéptico que le caracteriza, nos pregunta al oído cómo está la ‘polla’ política en las Españas. Nos quedamos en blanco, claro, porque ni un español sabe muy bien qué decir al respecto, cuanto más darle una explicación sintética y coherente a un extranjero.

Resulta sorprendente el paralelismo que existe entre la política española y la lusa. Hace un año coincidimos en Guarda con el entonces primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho, líder del PSD, que es el equivalente al PP español. Se respiraba entonces la agitación que precede a unas elecciones generales.

En el PSD existía gran preocupación porque todas las encuestas auguraban para la derecha portuguesa una mayoría, pero no absoluta sino simple. Y así sucedió. Passos ganó las elecciones, como le ha sucedido en España a Mariano Rajoy, pero la unión de toda la izquierda lo apeó finalmente del cargo de primer ministro, el cual ha ido a parar al socialista Antonio Costa.

Este mismo desenlace es el que parece aguardar a Mariano Rajoy en nuestro país. Así pues, en la actual coyuntura, la política portuguesa va por delante en todos los sentidos, de manera que resulta interesante analizarla para tratar de escrutar lo que puede ocurrir también muy pronto en las Españas.

Todo esto viene al caso porque ayer, un año después, volvimos a coincidir con Passos Coelho, aunque esta vez no en Guarda, sino en Pinhel, otro de los municipios importantes de la Beira Interior, con motivo de la inauguración de la Feria de las Tradiciones, que es uno de los grandes acontecimientos económicos de este territorio portugués fronterizo con España. En esta ocasión, Passos Coelho, compañero de partido y amigo del presidente de la Cámara Municipal de Pinhel, Rui Ventura, no llegaba aureolado por la vitola de primer ministro, sino por ese aire más decaído que otorga ser el jefe de la oposición.

Lo notamos ligeramente envejecido, sin duda por el desgaste personal y político que ha padecido en este último año. Desgaste por perder el gobierno de Portugal, pero también por las intrigas internas que la pérdida de poder entraña en cualquier formación política. ¿Es este el futuro que espera a Mariano Rajoy si Pedro Sánchez consigue finalmente la presidencia del Gobierno?

Sin embargo, Passos, en vez de tirar la toalla, ha resistido las críticas y permanece al frente de su partido, y además con un control interno bastante férreo. ¿Se irá a casa Rajoy si Sánchez es el presidente, abrumado por la pérdida del poder y por los reiterados casos de corrupción, o decidirá, como Passos, mantenerse al frente del PP contra viento y marea?

Una de las grandes diferencias entre España y Portugal en materia política está en la jefatura del Estado. En España, el Rey, a pesar de su papel mediador, es casi una figura decorativa. En Portugal, en cambio, el presidente de la República tiene un papel proactivo mucho más profundo, con capacidad para intervenir en las luchas partidarias en defensa de los intereses del Estado.

Como se sabe, hace unas semanas se celebraron elecciones en Portugal para elegir nuevo presidente de la República. El ganador ha sido un interesante y polifacético personaje (profesor, periodista, político…) vinculado a la derecha portuguesa: Marcelo Rebelo de Sousa. Sucede que Rebelo de Sousa, a pesar de haber sido compañero de partido de Passos Coelho, no mantiene buenas relaciones con él. De hecho, no era el candidato de Passos a la presidencia de la República.

¿Qué consecuencias tendrá esto para la política portuguesa? Según nos comentaban ayer en Pinhel, el nuevo presidente, a pesar de sus vínculos con el PSD, tratará de amparar al frágil e inestable gobierno de coalición de izquierdas pergeñado por el socialista Antonio Costa. Y todo para que la figura de Passos Coelho languidezca y se debilite en la oposición y propicie finalmente la renovación del PSD. Renovación peculiar por otra parte, pues el sector más joven del PSD está con Passos, mientras que la vieja guardia se identifica más con Rebelo de Sousa.

Es casi lo mismo que dice aquí Pedro Sánchez, poniéndose la mano en el corazón: hay que echar del gobierno a Rajoy para que el PP pueda renovarse.

Es decir, en el seno de la derecha portuguesa se perfilan ya dos corrientes que acabarán enfrentadas públicamente en un futuro inmediato, que es acaso lo mismo que veremos en el PP en los próximos meses si Rajoy se queda a las puertas del gobierno. Se habla ya de movimientos subterráneos de Aznar, y de presuntos nuevos líderes nacionales: Cifuentes, Núñez Feijoo, etc.

Por lo demás, en Portugal se siguen con gran interés los acontecimientos políticos en España, por vecindad, sí, pero sobre todo porque el 21% de la economía portuguesa depende de España. Y la inestabilidad política actual de nuestro país no parece lo mejor para el desarrollo de ambas economías.

Conque, ayer, un año después, nos reencontramos con Passos Coelho. Un año tan solo, y en tan poco tiempo a los dos países ibéricos no los reconoce en lo político ni la madre que los parió. Ayer en Pinhel a Álvaro Amaro le interesaba la ‘polla’ política española, y a nosotros, la portuguesa, tan parecidas, ay.

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