De serranas y serranillas

TERRITORIO CIDIANO

En su faceta parlamentaria, Ana Sánchez, la secretaria de Organización del PSOE de Castilla y León, parece seguir empecinada en la senda ruda de las serranas del Arcipreste de Hita: Cogióme fuerte la mano / y en su pescuezo la puso...

Algo así fue lo que hizo esta tarde con su pregunta lechera a la consejera de Agricultura y Ganadería, de la Junta, Milagros Marcos, durante el pleno de las Cortes cidianas: arrojarle la cayada y voltearle la honda, como aquella moza decidida del puerto de Malangosto al desgraciado viajero.

No es que uno abomine del tono grueso, las preguntas calientes o los debates encendidos, no, que animan el cotarro parlamentario. Pero en el caso de Ana Sánchez, su intervención (y llueve sobre mojado) parece inapropiada, pues no casa con el perfil institucional que posee en la cámara en su calidad de vicepresidenta segunda de la Mesa de las Cortes.

No es la primera vez que le afeamos esta doble personalidad política suya, este travestismo institucional que la lleva a subir al tendido y a bajar a la arena como si nada, a estar en misa y repicando, etcétera. Pero a lo que se ve o no nos lee o no nos hace ningún caso, ay. Tampoco se lo hizo hoy al propio presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, ni a la consejera de Agricultura y Ganadería, que le recordaron la dualidad contradictoria en la que incurre.

Porque no es necesario que ella participe personalmente en estas refriegas parlamentarias. En su grupo, cualquiera de sus compañeros puede asumir el papel vehemente que ella se obstina en desempeñar. Lo suyo es que elija: o la Mesa o el ruedo ibérico, a la derecha de su secretario regional y portavoz, Luis Tudanca.

La consejera de Agricultura y Ganadería, que acaso encaja más en las serranillas del marqués de Santillana, tachó la intervención lechera de Ana de “postureo”, tras escuchar de aquella el reproche de vestir camisetas estilosas con mensajes a favor del sector lácteo y pisar pocas boñigas en los establos.

La batahola política nacional salpica la periferia de las Españas y enciende los ánimos. Pero no hay que perder de vista que ‘cortesía’ viene precisamente de ‘cortes’. Y es una de las virtudes que han de presidir siempre el quehacer parlamentario.

Así pues, déjese al Arcipreste coñón para la taberna, y el comportamiento parlamentario enfile por los caminos floridos y mozas delicadas del marques de Santillana.

Conque, Mozuela de Bores, / allá do la Lama, / púsome en amores, ay.

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